Cuando llegamos al departamento, noté que Matías estaba muy molesto conmigo. Sus miradas eran cargadas de furia, pero decidí ignorarlas y me puse a preparar la cena. El ambiente estaba tenso, pero intenté enfocarme en lo que tenía que hacer. —Creo que deberías irte, Julia. Seguramente tu papá te espera —dijo Matías, con una voz fría. —Esta noche papá está de viaje, así que me quedaré aquí, mi amor —le respondí, tratando de mantener una actitud tranquila. Sabía que Matías estaba disgustado, y aunque no estaba dispuesta a dejarlo ganar sin una explicación, prefería ocuparme de la cena y dejar que las cosas se enfriaran antes de tratar de resolver el conflicto. Matías permaneció en silencio mientras yo seguía en la cocina, intentando mantener la calma. Preparaba la cena con movimientos cu

