Dayanna ilusamente creía que habían solucionado el problema con Daniel. Pensaba que, desde hacia un par de semanas, desde que Al dormía sin despertarse en toda la noche y ella estaba más descansada, todo había vuelto a la normalidad. Al parecer no era de ese modo, nada había vuelto a la normalidad. Pensar de pronto que solo habían pasado unas noches desde que hicieron el amor con tanta ternura que Daniel se había estremecido entre sus brazos al despertar. ¡Dios! ¡De pronto se sintió tan jodidamente asqueada! ㅡ Dayanna... ㅡ¡No! ¡Ya no podía seguir escuchando a su amiga! ㅡTengo que colgar, —dijo con voz grave. ㅡTengo que dar de comer a Albert. —En aquel momento, recordó algo mucho más doloroso que el mal humor de Daniel.. Recordó de pronto el delicado aroma de un perfume caro que una mañan

