Siento mi cuerpo está en el aire, pero no lo suficiente para no percibir que estoy en una silla, o de nuevo enderezada en la silla, mis ojos revolotean y mi cabeza empieza a martillear fuerte, un quejido bajo; pero muy sentido en mi cuerpo entero se abre paso por mis labios. Es una total agonía saber que tenemos doce horas ya aquí, que Augusto no nos haya rescatado no está siendo nada fácil de asimilar, podemos morir en manos de estos hombres.
Logro abrir los ojos y tardan en acostumbrarse a la oscuridad, no obstante es más claro de lo que inicialmente percibí, siento mi quijada y sien palpitar tan fuerte que juraría que se mueven al unísono de la sensación, mi lado izquierdo se resiente cuando trato de girar mi cara y ubicarme en alguna parte, pero no logro mover más que milímetros de ella en ninguna dirección, subo mis manos y toco la humedad que hay en mi cara, el olor me golpea de repente. Sangre , sabía que estaba sangrando pero no en tanta cantidad como para humedecer mi rostro completamente en su lado izquierdo, mi cuello se siente pegajoso y con mi otra mano, trato de limpiarlo, paso mis manos por mi pantalón de manera descendente desde mis muslos para así limpiarlas un poco y la derecha choca con algo en mi pierna y recuerdo el cuchillo que Devirs clavó allí, con una respiración profunda sin pensarlo mucho lo sujeto, tiro fuerte y rápido, grito ahogadamente y me doy un revuelco en la silla, entonces es cuando me concientizo de que mis manos están libres y mis pies también, tardo en respirar nuevamente despacio y comienzo a ver donde me encuentro, estoy en el cuarto donde nos trajeron la primera vez.
Busco alrededor y veo a Sofía tirada en el medio de este, como un trapo, trato de levantarme, pero la herida de mi pierna se resiente y sangra de nuevo, el sangrado va en aumento, al colocarme de pie, me mareo y caigo al piso duramente. Respiro unos minutos asimilo el dolor y comienzo arrastrarme hacia Sofí, que está totalmente inmóvil, me da pánico que no esté respirando y me muevo más rápido.
Al estar cerca de ella, me viene el repentino terror y comienzo a llorar, le tomo la mano y esta fría, su pulso bajo y casi inidentificable, me llenan de rabia, frustración, dolor y miedo.
No quiero que ella muera y yo no pueda hacer nada, no quiero que lo haga aquí conmigo, en estas condiciones y solas. Tomo su rostro y con algo de esfuerzo por mi condición física actual, la enderezo un poco en el frio y sucio piso que posee la habitación. Reviso que además de las heridas que vi que le hacían no tenga alguna más, está sangrando levemente en algunas partes, quito alguna suciedad seca de polvo y sangre de su cara, se ve muy magullada.
Estiro todo su cuerpo y comienzo a jalarla hacia los colchones no es muy lejos pero quiero que logre tomar calor está muy fría y sus labios morados. Aun respira y no quiero que le de alguna hipotermia, para que sume las complicaciones a su estado de salud. Saco la fuerza que aun no sabía que guardaba y la levanto cae de lado en el colchón, pero servirá para darle calor, la acomodo como mejor puedo y me acuesto abrazándola, y hasta ahora no me había percatado que también estaba helada, el frio que está haciendo a pesar de ser una habitación totalmente cerrada es fuerte, solo para tener nuestro uniforme y con el malestar de nuestros cuerpos nos envuelve mucho más a su favor.
Me abrazo lo más cerca que puedo, siendo consciente de cada parte de mi cuerpo que se resiente en los movimientos, no hace ningún sonido así que solo la arropo con mi cuerpo y dejo que la penumbra se apodere de mí, no sin antes maldecir toda la descendencia de estos hombres, y rogarle a todo ser milagroso que nos encuentren antes de que sea tarde para mí, ella o para ambas.
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Otro maldito golpe, envía a Sofía al suelo polvoriento, me remuevo más en la silla quiero levantarme y golpear al infeliz que tiene un buen rato dándole una paliza a Sofí, no tenemos mucha oportunidad contra él, físicamente su cuerpo es ventajoso sin embargo ella ha logrado dar unos buenos en su contra, pero cada golpe lleva a una pregunta y la repuesta es la misma.
— ¿Quién es Daniela? —Nuevamente preguntó.
—No lo sé. —Respondió desde el suelo tosiendo, por el polvo tragado al caer.
— ¿Con quién, firmarán el nuevo contrato?
—No lo sé. —contesto Sofía tosiendo, escupiendo sangre nuevamente, he notado que Sofí no está peleando, solo esta esquivando los golpes, protege sus partes bajas y la cara le ha atinado varias veces.
Otro sonido seco y Sofía termina en el piso, tose y la sangre sale de su boca rota, entre la pelea ella se ha quitado el cuchillo y los caimanes, pero su brazo está limitado lo que le deja más ventaja sobre ella a su oponente.
— ¡Mierda! Estoy Cansado de Golpearte, no me sirves ya, el juego acaba de culminar — Dice mientras limpia su frente con su antebrazo del uniforme n***o que lleva.
—Espera… —dice Sofía mientras hace una pausa y recoge su cuerpo buscando de levantarse.
—Quédate abajo — demanda el hombre mientras que con su pie la hunde nuevamente al piso.
Debo reconocer que… me equivoque con ustedes en realidad le han dado un nuevo valor a la palabra Resistencia, Carajo es que si que han aguantado, pero lamentablemente yo no tengo tanta paciencia,así que si no me sirven lamento reducir sus vidas a tan corta edad.
No sé. Si es un sueño, si cada persona que pasa por un trauma puede ver como sus recuerdos llegan de golpe, estoy asimilando lo que significa que reduzcan nuestras vidas, nos matará, y no pudimos si quiera intentar vivir, el miedo ya es parte de mi sangre y va con ella por todo mi organismo, recorre cada milímetro interno y externo de mi cuerpo, ya no puedo llorar, mi garganta arde; y eso lo siento muy bien.
El grito de Sofía me devuelve al presente y aprieto mis ojos, rogando, pidiendo, mandando un mensaje de ayuda desde mi mente para que Augusto o Papá me oigan que corran y que lleguen ya, que no podemos esperar más porque solo encontraran nuestros cuerpos maltratados, si es que nos dejan aunque sea enteras.
—Fue un placer. Que no se diga que no fui un caballero y no les di una oportunidad. —saca su arma, quita el seguro y la carga, el sonido enmudece mi alma, mi piel se congela y solo veo como la mirada de Sofía se clava en la mía, me sostiene, con solo ese gesto me dice que estamos juntas a pesar de todo lo que estamos pasando.
— ¿Quién es Daniela?—Silencio — Bueno fue un gusto conocerlas — Coloca su bota sobre la cabeza de ella, luego un Clic es la afirmación a sus palabras.
Un Grito Fuerte se escucha en la sala. Un sonido tormentoso, de dolor, angustia, desespero. Y de repente me doy cuenta que soy yo quien lo hace, pero lo que no puedo creer es lo que digo.
— ¡Yooooo! Yo. Yo. —Escucho a Sofía quejarse del dolor, yo misma estoy sintiendo mi cuerpo despertar, estoy sintiendo cada puto dolor, de cada jodida herida que me han hecho y no es nada agradable, sé que es solo el comienzo.
Unos aplausos suenan, y él sonríe satisfecho, se voltea hacia mí, se acerca y luego siento un fuerte golpe en mi cabeza, mi cuerpo se desliza de lado con todo y silla, mi cabeza rebota contra el piso y antes de irme a la oscuridad veo el rostro lastimado de mi querida Sofíapidiéndome perdón, varias veces, sus magullados labios repitiendo el movimiento, antes de que me abrace la negrura que acecha mi conciencia y cubre mi cuerpo.
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Un pitido insoportable, me aturde trato de moverme y siento mi boca seca. No logro abrir los ojos, pero sé que está oscuro donde sea que me encuentre…
Siento mi cuerpo está en el aire, pero no lo suficiente para no percibir que estoy en una silla, o de nuevo enderezada en la silla, mis ojos revolotean y mi cabeza empieza a martillear fuerte, un quejido bajo; pero muy sentido en mi cuerpo entero se abre paso por mis labios. Es una total agonía saber que tenemos doce horas ya aquí, que Augusto no nos haya rescatado no está siendo nada fácil de asimilar, podemos morir en manos de estos hombres.
Logro abrir los ojos y tardan en acostumbrarse a la oscuridad, no obstante es más claro de lo que inicialmente percibí, siento mi quijada y sien palpitar tan fuerte que juraría que se mueven al unísono de la sensación, mi lado izquierdo se resiente cuando trato de girar mi cara y ubicarme en alguna parte, pero no logro mover más que milímetros de ella en ninguna dirección, subo mis manos y toco la humedad que hay en mi cara, el olor me golpea de repente. Sangre , sabía que estaba sangrando pero no en tanta cantidad como para humedecer mi rostro completamente en su lado izquierdo, mi cuello se siente pegajoso y con mi otra mano, trato de limpiarlo, paso mis manos por mi pantalón de manera descendente desde mis muslos para así limpiarlas un poco y la derecha choca con algo en mi pierna y recuerdo el cuchillo que Devirs clavó allí, con una respiración profunda sin pensarlo mucho lo sujeto, tiro fuerte y rápido, grito ahogadamente y me doy un revuelco en la silla, entonces es cuando me concientizo de que mis manos están libres y mis pies también, tardo en respirar nuevamente despacio y comienzo a ver donde me encuentro, estoy en el cuarto donde nos trajeron la primera vez.
Busco alrededor y veo a Sofía tirada en el medio de este, como un trapo, trato de levantarme, pero la herida de mi pierna se resiente y sangra de nuevo, el sangrado va en aumento, al colocarme de pie, me mareo y caigo al piso duramente. Respiro unos minutos asimilo el dolor y comienzo arrastrarme hacia Sofí, que está totalmente inmóvil, me da pánico que no esté respirando y me muevo más rápido.
Al estar cerca de ella, me viene el repentino terror y comienzo a llorar, le tomo la mano y esta fría, su pulso bajo y casi inidentificable, me llenan de rabia, frustración, dolor y miedo.
No quiero que ella muera y yo no pueda hacer nada, no quiero que lo haga aquí conmigo, en estas condiciones y solas. Tomo su rostro y con algo de esfuerzo por mi condición física actual, la enderezo un poco en el frio y sucio piso que posee la habitación. Reviso que además de las heridas que vi que le hacían no tenga alguna más, está sangrando levemente en algunas partes, quito alguna suciedad seca de polvo y sangre de su cara, se ve muy magullada.
Estiro todo su cuerpo y comienzo a jalarla hacia los colchones no es muy lejos pero quiero que logre tomar calor está muy fría y sus labios morados. Aun respira y no quiero que le de alguna hipotermia, para que sume las complicaciones a su estado de salud. Saco la fuerza que aun no sabía que guardaba y la levanto cae de lado en el colchón, pero servirá para darle calor, la acomodo como mejor puedo y me acuesto abrazándola, y hasta ahora no me había percatado que también estaba helada, el frio que está haciendo a pesar de ser una habitación totalmente cerrada es fuerte, solo para tener nuestro uniforme y con el malestar de nuestros cuerpos nos envuelve mucho más a su favor.
Me abrazo lo más cerca que puedo, siendo consciente de cada parte de mi cuerpo que se resiente en los movimientos, no hace ningún sonido así que solo la arropo con mi cuerpo y dejo que la penumbra se apodere de mí, no sin antes maldecir toda la descendencia de estos hombres, y rogarle a todo ser milagroso que nos encuentren antes de que sea tarde para mí, ella o para ambas.
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Jasón - Seattle Actualidad.
¡Diablos! — digo antes de verla caer desmayada en asiento.
Trata de encontrar un camino seguro, y necesito un perímetro seguro para que Daniela se recupere. — le informo a Tayler.
Daniela… vuelve niña. —le susurro cerca, para que solo ella me escuche de poder hacerlo, aun recuerdo el día que la vi por primera vez, tan dañadas ella y Sofía a punto de morir en las manos del desgraciado de Nikolay Petrov.
Flashback
Los gemidos y jadeos inundaban la majestuosa Suite Cascada, del Hotel Fairmont Olympic, ubicado en el 411, de la calle Universidad con cuarta avenida de Seattle. Era la tercera vez que la mujer gritaba el nombre del culpable de su estado de excitación, el cuerpo le temblaba de placer, nunca había imaginado sentirse así con un hombre y menos con él, que aun siendo joven lograba volverla loca de deseo y la saciaba como ninguno otro había logrado, ni lograría. No era amor pero si una pasión desenfrenada.
Un fuerte gemido dio paso, y en éxtasis carnal revivió, dos movimientos más y retiro su m*****o de la absorción interna de ella, para culminar fuera. Su cuerpo agotado después de un maratón tan frenético como el que habían iniciado desde la puerta. Siempre con ella era así, tenían años encontrándose siendo exclusivos sin ningún compromiso.
La coloco a su lado, y abrazo su cuerpo caliente lo hacía sentir cómodo, confortable, le restaba algo de la sensación de vacío y soledad que venía sintiendo hace mucho… ella se levanto de pronto y corrió al baño.
Una sonrisa sincera se hizo presente, ella era una mujer decidida, alegre, dominante en su ambiente, su defecto es querer siempre ante poner a otros por encima de sus prioridades, se caya las cosas en vez de gritarlas, se pasa de precavida y aunque para mí no es un problema pues la conozco muy bien y de más, se que para ella en un futuro le será la prueba más fuerte a superar.
La puerta del baño se abre y sale esta hermosa castaña su piel tan blanca como la nieve, con apariencia fría, lo que no imagina ningún hombre es lo cálida que es, tiene esa sonrisa que hace ver sus pómulos sonrosados y provocativos sus labios gruesos sensuales, me mira y sé que esos hermosos ojos marrones verdosos están deleitándose con mi cuerpo como yo lo estoy haciendo con el de ella.
Se mueve lentamente hacia la cama con una ceja alzada y la maldita sonrisa perfecta, es cierto que no tenemos una relación por Amor, pero no podemos; ni queremos negar la pasión que nos desborda, un hombre estaría feliz por tener algo de lo que en este momento poseemos, esto que hemos cuidado y alimentado durante varios años, ser adulto y con planes claros en nuestras vidas nos han ayudado a que disfrutemos la compañía del otro.
—Creo que el señor —Señala mi entrepierna—está preparado para recibirme en la cama junto a él —. Me dice mientras mira mi masculinidad, lista para otra ronda, no sé cómo no logro saciarme de ella, es una loba en la cama me tiene adicto a su olor, sabor y manera de darme placer, son las sensaciones más exquisitas que he experimentado en mi vida.
— ¿Eso es lo que te ha dicho? seguro se estará asegurando de que no corras de nuevo de él. — suelta una risita muy linda y de un salto me levanto de la cama, la jalo hacia mí con la mejor intensión de hacerla arrepentirse de haberme dejado a medio abrazo.
—Oye. Sabes que no me gusta esto de estar abrazados. Pero aun así, fue porque tenía necesidades que atender. —Me indica mientras se restriega sobre mi cuerpo desnudo— no lo hice con ninguna mala intención, ahora… —ronronea en mi oído y besa mi cuello dando un pequeño chupón— puedo más que abrazarte.
—A la cama. Ya quiero que me des ese más. —le digo tajante aunque jovial.
—Está bien… solo dame diez minutos para prepararte algo especial —hace un pequeño puchero y pestañea— no te arrepentirás.
Asiento y ella sale corriendo al baño, yo sonrío de verdad que soy un tipo con suerte por tener una mujer tan decidida, cariñosa, amistosa «y todo lo que termine en osa» Me rio por mi chiste interno del juego de palabras con terminación osa, entre pensamientos y divagaciones han transcurrido los diez minutos, me doy cuenta solo cuando la luz de la habitación se apaga por completo.
Una música muy sensual comienza con sus primeros acordes… luego la puerta del baño se abre y la luz ilumina totalmente la figura que se encuentra ubicada debajo de su marco…
Siento el palpitar de mi virilidad, esta mujer me va a matar, suspiro entrecortado, trago saliva fuertemente y mi lengua sale a recorrer mis resecos labios, es una visión malditamente mágica, ella está allí con un corsee rojo en cuero unas botas negras hasta sus rodillas que están de infarto llevando debajo de estas unas medias de mallas negras, su cabello que anteriormente estaba recogido con un rígido moño, se encuentra suelto totalmente liso llegándole justo por los hombros pero su corte en v; permite ver algunos mechones que rozan su pecho los cuales están totalmente ajustados a su traje, sus labios son de un rojo carmesí perfecto, de infarto no sería la expresión correcta esta mujer puede atar, atraer o atrapar a cualquier hombre a ella.
Las pulsaciones en mi excitación son evidente, estoy seguro que esto será bueno porque en algunos minutos de la canción, ella da tres giros y queda cerca del banco que se encuentra frente el tocador que hay en la habitación, se tumba sobre el de espalda y no puedo evitar sentir un latido en mi corazón fuerte, creo que la impresión me gana, esta mujer sí que es creativa.
Con la cabeza guindando de unos de los lados y su cadera justo en el límite del otro, levanta las piernas en ese momento mi vista de su cuerpo es de lateral no ha perdido la conexión con mi mirada pareciera que lo ha practicado un millón de veces aquí, así se gira y queda con sus manos sosteniendo su cuerpo, sus piernas estiradas ya colocadas en el piso parece que hará lagartijas, pero no es así ella jala el banco hasta quedar justo de frente a la puerta por donde hace unos minutos ha salido y así la luz le da esa sensación de foco lo que mejora mi visión de ella que es lo único iluminado en la oscura habitación.
No podría describir el baile que esta hermosura me está regalando y cada tanto ha girado y movido su caderas, se ha tocado excitándome, provocándome se acerca a mí con un caminar al ritmo de la canción a mitad del trayecto taconea fuertemente y se agacha, golpea el piso con las manos abiertas, sube y se gira… hace lo mismo, lo diferente es que de espalda me regala una excelente visión de su trasero.
Lo repite hasta llegar a mi lado cerca de la cama con un impulso se sube a ella, quedando mi torso entre sus pies cubiertos por sus hermosas botas negras, las acaricio y ella sigue bailando, nuevamente hace el paso que venía haciendo en su camino hasta mi, quedando sentada sobre mi pecho lanza sus caderas hacia atrás y las devuelve a su posición suavemente rozando desde mi cintura a el lugar inicial.
Repite la misma acción en su baile y yo puedo asegurar que no durare mucho, así que decido agradecerle su regalo, y con ella sobre mí me volteo de golpe dejándola tendida en su espalda, me arrodillo entre sus muslos y me deleito con su cuerpo, su respiración agitada sus ojos llenos de lujuria y promesa, mi pene roza su feminidad sobre su prendas, la escucho jadear y que me fundan en el infierno pero no le daré más tiempo estoy seguro que no durare mucho en alcanzar la satisfacción.
Agradezco mucho que los creadores de este tipo de ropa pensaran en todo, así que cuando separo más sus piernas puedo ver la perfecta abertura que posee y suelto el aire que estaba reteniendo; porque estaba pensando como quitarle todo esto rápidamente, así que la miro y percibo todo lo lista que esta para recibirme y de un solo jalón por sus mulos me adentro en ella quedando su trasero sobres mis piernas, la escucho jadear fuerte y veo como se pierde en el éxtasis, siento como su interior me absorbe y comienza a contraerse, su cara me confirma lo que su cuerpo, está en un viaje de placer y tengo pensado hacerla viajar nuevamente.
Me inclino sobre ella y jalo el cierre que mantiene sus pechos o chicas como ella se refirió en la representación de la canción Expressde Christina Aguilera, y beso su hermosos pezones llevándolos a ponerse rígidos de excitación, sus jadeos van en aumento mientras me deleito, ella busca movimiento entre nuestros cuerpos, pero me niego y cuando menos se lo espera me enderezo y sosteniéndola fuertemente por sus caderas comienzo el vaivén frenético, sus gritos inundan toda la suite y yo me dejo perder en las sensaciones que me otorgan ella y el momento que estamos viendo , así en este estado de perfección juntos nos consumimos entre el deseo y placer de nuestros cuerpos…
Caemos derrotados en la cama, ella se acerca a mí y la abrazo se que ella no busca un gesto de amor, pero con lo fabuloso del momento nos lleva a desear ese contacto físico necesario y delicioso después de consumirse en el fuego de la pasión.
—Eso realmente estuvo genial, cada vez te superas mas, siempre vas por todo. —inquiero cerca de su oído mientras me acerco totalmente a ella.
—Pues lo Sabes bien Jasón. Siempre juego a lo seguro, me gustan las cosas claras, definidas y bien hechas, los rollos son para solo mis clientes.
—Cierto, se me olvidaba que por algo eres la gran Doctora en Leyes Carolina Vivas — sonrío al culminar mis palabras— Así que ilustrada Carolin, hasta las mujeres exitosas necesitan descansar, si no tienes objeción podrías complacerme y quedarte conmigo esta noche
—Está bien, solo deja que me quite todo este desastre —dice indicándome su cuerpo aun con las ropas del baile— y recuérdame despertar temprano tengo una cita importante mañana.
—Y señorita ¿Quién le dijo que luego de descansar, usted dormirá? —pícaramente muevo mis manos sobre su cuerpo y la escucho reír.
—Seguro que si dormiremos todo el resto de la tarde y la noche. Estoy agotada me has dejado exhausta, es mas mientras me deshago de esto pídeme una hamburguesa con muchas patatas fritas, un de postre un pastel de chocolate no quiero parecer una momia mañana a tu lado, al salir de aquí.
Me rio a carcajadas esa es ella, tan locuaz y alegre siempre con esta mujer se goza todo. Todo. La veo levantarse de la cama e ir soltando las prendas por el camino y se adentra en el baño, hago mi llamada al servicio de habitación, al colgar me escabullo al baño cuando tocan a la puerta son nuestro jadeos los que le responden al botones. Y es que con Carolina yo no soy consciente del tiempo ella me hace bien y yo la ayudo a mantenerse alta como las estrellas. Nos queremos pero de una manera muy distinta que solo ella y yo podemos disfrutar.