− ¡Porque no puedes ponerte erecto! ¡Vamos! ¿Acaso eres imbécil? ¡Quiero que me penetres! −Exclama Harry, dándole varios manotazos a Noah, el cual se cubría, sintiendo que los golpes de ese hombre, eran tan débiles como los de un niño, sin embargo, no dejaban de ser molestos. Noah no sabía cuánto tiempo llevaba en esa hermosa habitación, pero lo que si sabía, era que ese hombre, pretendía que él lo penetrara, algo que el muchacho simplemente no podía hacer, por más que lo intentara, principalmente porque nunca se había sentido atraído hacia los hombres, o, mejor dicho, hacia nadie. Habían pasado años desde que Noah había experimentado el sexo, ya que Donovan, lo único que le importaba eran las peleas y nada más, motivo por el cual, nunca lo tocó de la misma forma como lo hizo el doctor, s

