Mientras Eru hacia aquello con desesperación, ensuciaba todo su cuerpo de lodo, sus ojos no dejaban de brotar lágrimas, pero a pesar de eso no chillaba, él simplemente gemía un poco por el escuerzo que hacía por escarbar entre el fango. Caleb lo vio por unos segundos, para después arrodillarse a su lado, sujetándole sus manos para que dejara de hacer aquello, ya que la mitad de su largo cabello n***o estaba lleno de lodo, gran parte de su ropa, y su cara ya estaba muy sucia, porque cuando se quitaba las lágrimas de sus ojos, se ensuciaba. −Eru… mírame−Pide Caleb, y al instante Eru observa al rubio, el cual le miraba seriamente. Su mirada fácilmente se veía triste, pero a pesar de eso, no brotaba ni una sola lágrima, a diferencia de Eru, que tenía sus ojos inundados. −Todos los de l

