Dos semanas después Nuestros días en San Francisco se extendieron un poco más de lo que pensábamos al principio, pero quisimos aprovechar y dejar varias cosas solucionadas como lo fue tomar la difícil decisión de poner a la venta la casa donde viví con mis padres, sacar todas las que quedaban allí adentro, llevarme las que quería conservar conmigo a Italia y tramitar los últimos documentos que me quedaban para que todo quedara en orden de una vez y por todas. Tuvimos que aplazar nuestra cita con el ginecólogo, pero finalmente aquí estamos esperando a conocer el sexo de nuestro bebé y aun no me creo como cada día que pasa crece más y más haciéndose espacio en mi cuerpo provocando que disimular mi embarazo ya sea imposible, al punto que de alguna manera los paparazis saliendo del aeropuer

