106.

1061 Palabras

Cada paso que doy del brazo de Fabricio hacia el altar, me parece ser en cámara lenta. Mis ojos no pueden apartarse de Alessandro y los suyos tampoco son capaces de apartarse de mí, su sonrisa me hipnotiza y hace que olvide las cientos de personas que se han dado cita hoy aquí en esta ceremonia. La realidad es que no conozco a todos los invitados y tampoco me importa, solo estoy pendiente de él, de lo que siento en estos momentos y de esta felicidad que invade cada átomo de mi ser. Llego frente a él y noto como sus ojos se han cristalizado de la emoción y yo siento que podría llorar en cualquier instante también —en nombre de mi amigo Salvatore Ferrara y como el padre que me considero de Valentina, te la entrego hoy para que la cuides y la hagas muy feliz. — dice Fabricio mientras une mi

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