POV Alexander. La sala de juntas se convirtió en un torbellino de confusión en un parpadeo, el aire espeso con el peso de las acusaciones que Belén lanzaba como granadas. Ella irrumpió con Esteban a su abogado y nueva sombra, su vestido rojo un faro de furia en medio de los trajes grises de los inversionistas, quienes se removieron inquietos, algunos ya con teléfonos en mano para capturar el momento. Brenda se posicionó frente a mí como un escudo, su voz cortante ordenando: "Belén, sal ahora mismo o llamo a seguridad". Pero yo la aparté con una mano firme en su hombro, sintiendo la tensión en sus músculos. "Brenda, déjame. Esto es mío", murmuré, mi pulso acelerado pero mi resolución clara. No iba a dejar que Belén siguiera destruyendo mi vida, no en este espacio que representaba mi redenc

