Amalia camina tranquila por los jardines de su mansión, espera a que su madre termine de prepararse para partir hacia la ciudad en busca de nuevos socios económicos para su empresa, se encuentra malhumorada y decepcionadas pues planeaba pasar la velada anterior con Ivoh pero este salió casi despavorido lejos de ella; sabe perfectamente el porqué, sabe que volvió a su mansión en busca de la humana que comparte su mismo espacio y eso le molesta, le duele y es que siempre el no ser correspondida deja una huella dolorosa en el corazón y más si uno ha amado a esa persona durante mucho tiempo. ― Señorita, debería dejar de pensar en quienes no gustan de su compañía ― una mujer anciana camina cerca de ella mientras acomoda las rosas del jardín. ― No creo poder ― suspira ― Es que, no es justo,

