* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Amelié * * * * * * * * * * * * * —¡Aléjese de mí! —le ordeno furiosa al empujarlo. —Dupont… —Menudo imbécil —lo insulto cuando trato de calmarme por mí misma. —Dupont, yo lo… —¡Cállese! ¡No diga nada! —le grito—. ¡Y tampoco se acerque! —lo amenazo— ¿O qué cree? —le digo al mirarlo con molestia— Que un abrazo suyo puede tranquilizarme —expreso irónica. —Creí que los abrazos servían en este tipo de situaciones —contesta de repente con cierta inocencia, la cual me parece muy extraña. —Sí, sí sirven —le afirmo de mala gana al mirarlo confundida—, pero no el abrazo del idiota al que se le ocurrió asustarme —le explico molesta. —Bueno… eso… es comprensible —menciona. —¡Claro que es comprensible! —le rea

