* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Alexandre * * * * * * * * * * * * * —Toma —escucho la voz de mi amigo al tiempo en que oigo cómo deposita algo sobre mi escritorio—. Tu almuerzo —detalla. —No tengo hambre —es lo único que le respondo mientras sigo redactando el artículo del fin de semana en mi laptop. —Necesitas comer —precisa—. Y debes apurarte; solo quedan 15 minutos de la hora de almuerzo —puntualiza. —Ya dije que no tengo hambre —le recuerdo—. Ahora regresa a tu oficina y déjame tranquilo; necesito terminar este informe hoy —expreso un tanto (por no decir muy) molesto —Veo que no se te ha quitado tu mal humor —comenta cansado. —No me gusta que me molesten cuando trabajo —indico serio—. Sabes que lo detesto —añado. —Alex, si es por

