Amir salió del coche y corrió hasta la puerta de la casa, al ver que por el salón no estaba, subió las escaleras de dos en dos. Abrió la puerta de la habitación, y la encontró haciendo su maleta. Lo que sintió en su interior, no podía explicarlo, pero se descolocó. Había parado en seco cuando encontró a su mujer haciendo su maleta. —Amira, ¿Qué narices haces? — preguntó yendo hacia ella. —¿No lo ves? Me largo, no voy a estar con un infiel. Qué cuando ve a su ex, corre tras ella. — limpió sus lagrimas, metiendo su ropa en esa maleta. —Dejame explicarte lo que viste, no es como tú crees. — ella rio. —¿Explicarme? ¿Qué vas explicarme? Lo vi, Amir. Vi como se besaban, se besaban en un lugar donde cualquiera os podrían haber visto. — exclamó, con sus ojos llenos de lágrimas. —Te lo dije, A

