Todos estaban inmovilizados, mirando lo que se había formado en aquella sala de reuniones. Jimmy estaba en el suelo con un tiro en el hombro y Amir tenía un roce de bala en el brazo, no era mucho, pero le sangraba. Tenía la manga de la camisa llena de sangre y caía por su mano. No querían matar a Jimmy, solo dejarle quieto y que soltara el arma. Los escoltas de Amir, fueron hacia él para ver la herida. Aunque Jimmy estaba peor, tenía que llevarle a un hospital, pero se podía fugar. —Llevadle al hospital, pero quiero dos escolta custodiándolo. — pidió, sujetándose el brazo. —No le perdáis de vista. —Si, alteza. Pero a usted, le tienen que ver también. — dijo uno de los escoltas. —Necesita ser revisado, está sangrando. —Estoy bien, Saúl. — le sonrió. —Solo tendré que darme unos punt

