Amira se había quedado en shock, no se esperaba aquello. ¿Amir pidiendo una oportunidad a su matrimonio? Algo hacia para venir así y decir eso, ¿Qué tomaba Amir? —¿Quieres volver a reírte de mí? — él arrugó su ceño y negó. —Quieres volver a jugar conmigo, por eso me estás diciendo eso. —Amira, ¿Qué dices? No, no es nada de eso. — respondió. —Creo que me he comportando como un imbécil contigo y no lo mereces, por eso quiero dar una oportunidad a nuestro matrimonio. —No, Amir. Yo creo que, como esa mujer te ha dejado, has visto que no tienes oportunidad con ella. Has decidido jugar a las casitas conmigo. — exclamó ella. —Tanto amor que dices tener hacia ella, no lo olvidas en dos meses, Amir. —Ella se casó hace dos años, Amira. — dijo mirándola. —Y no es por ella, joder. Es porque quiero

