Alaia del Olmo Me alejé de Leonardo cuando lo escuché quejarse, pude anotar rápidamente que tenía heridas en el rostro aunque leve había una en la comisura de sus labios. Rápidamente me sentía avergonzada no solamente por besarlo de esa manera sino también por lastimarlo. — Ay Dios lo lamento muchísimo, te juro que no fue mi intención ¿Quieres que vayamos a una clínica o algo para que te curen?— le pregunté, él sonrío de lado y negó — ¿Podrías curarme tú?— Preguntó — Yo? No lo sé hacer— Le respondí avergonzada No respondió y simplemente comenzó a conducir nerviosa comencé a jugar con mis dedos el silencio no era incómodo pero no sabía si tenía que decirle algo, quizás tenía que disculparme por haberlo besado. Sé que él había sentido aquella fiesta por mí y había salido golpeándo

