capítulo 22

1003 Palabras
Sebastian se alejó de Luciana, y llamó a José de inmediato — Necesito que encuentres a los abuelos de Luciana y pagues sus facturas médicas. Pide un traslado para la clínica hospitalaria y busca que la abuela de Luciana sea atendida por el mejor oncólogo, tengo una casa cerca de la clínica, habilitarla para que ellos puedan vivir allí. José estaba sorprendido por las órdenes de su Jefe, aunque creía firmemente que él se enamoraría de su esposa, nunca pensó que sería tan rápido, ya que lo que estaba haciendo Sebastian solo lo hacía un hombre enamorado — Si señor. Sebastian volvió a acercarse a Luciana y la tomó de la mano — Pareces cansada, será mejor que vayamos a casa. Al salir de la tienda electrónica, el rostro de Sebastián y Luciana se descompuso. Emily estaba frente al lugar acompañada de tres mujeres más, cuando vio que Sebastian sostenía la mano de Luciana, Emily se sintió mortificada y de inmediato se aproximó para golpear a Luciana, pero el hombre se interpuso en su camino y la detuvo. — ¿Qué crees que haces? — preguntó Sebastian con dientes apretados. —¡Esa mujer quiere robarme tu amor y no lo voy a permitir!. — ¿De qué amor hablas? Yo la amo a ella, no a ti. Es mi esposa y entre tu y yo no hay nada. Las dos chicas que habían acompañado a Emily a armar el espectáculo, no sabían qué decir en la ese momento, era claro que Sebastián había colocado a su esposa por encima de su ex y la relación entre Emily y él, no era la que ella les había descrito, además los dos llevaban anillos similirared lo que indicaba que realmente eran marido y mujer. Las dos chicas habían Sido engañadas por Emily, la chica les había dicho que una mujer estaba intentando interponerse en su camino y quería robarle a Sebastian, pero nunca dijo que Sebastian ya estaba casado con la mujer, en ese caso era Emily quien estaba intentando destruir una familia. Luciana se veía pálida y no estaba prestando atención alguna a la discusión, cuando menos lo esperaba, comenzó a presentar una hemorragia nasal. Las tres mujeres dieron un paso atrás un poco consternadas por la cantidad de sangre que brotaba de su nariz, indicando así que ellas no tenían nada que ver con lo que le estaba pqsando a la chica. En ese momento Sebastian noto la cara de terror de la torre mujeres y se dió cuenta de que algo no estaba bien y posó su mirada en su esposa, también se sorprendió, pero no sé quedó sin hacer nada, sino que de inmediato sacó un pañuelo y se lo dió para que se limpiará pero la hemorragia parecía no tener fin, con la intención de llevarla en brazos se acercó a la chica y le indico en un tono preocupado — Vamos, con un médico. Luciana negó con la cabeza y llevó su cabeza hacia atrás en un intento de detener la hemorragia — Es solo el estrés, no es nada malo. Sebastian no dudo de sus palabras puesto que había visto el mensaje que le había enviado su hermana momentos antes, era justo que estuviera estresada, después de recibir tal noticia. Aunque para Sebastian no era mucho, para Luciana si equivalía a mucho dinero. Sebastian la tomó de la mano y la guío hasta el auto pero se veía muy preocupado — Luci, no te veo bien, vamos al médico. Luciana sintió que su hemorragia había disminuido y habló tranquilamente — Estoy bien, voy a llegar a casa y tomaré un baño. Sebastian apoyó sus manos en el volante y la miró con ciertas dudas — si pasa algo, tienes que decírmelo, soy tu esposo. Luciana asintió superficialmente sin tomar las palabras del hombre en serio — Estoy bien, no me pasa nada. Sebastian llegó rápidamente a la casa y comenzó a preparar la cena, mientras que Luciana corrió a su habitación para tomar un baño. Cuando bajó, la comida estaba lista, pero Sebastian no estaba en ningún lugar. Aunque la comida tenía un olor delicioso, su apetito no era el mismo que antes, aunque a veces podía comer mucho, otros días sentía que no tenía apetito de nada. Sebastian bajó las escaleras con una camiseta blanca, un pantalón de pijama, unas pantuflas y su cabello ligeramente húmedo y observó la espalda de la chica con una sonrisa — ¿Por qué no has comido nada? Luciana se dió la vuelta y lo miró un poco cabizbaja — No tengo mucho apetito. Sebastian frunció el ceño y se acercó a ella — ¿Es por lo que pasó con Emily? Luciana negó — No, es solo que tengo muchas cosas en mente y pierdo el apetito. Sebastian le dió una mirada incrédula — Mmmm. Cómo Luciana parecía no tener ganas de comer nada, Sebastian se encargó de alimentarla poco a poco, mientras le hacía avioncito. A Luciana le hacía gracia y se comía todo lo que él le daba, hasta que quedó completamente llena. Sebastian recogió los platos de la mesa y de un momento a otro notó que Luciana se había quedado dormida. Le dió una mirada amable y la llevó escaleras arriba hasta su habitación, cuando la colocó en la cama y notó que Luciana tenía algunos moretones en la piel. No sabía porque tenía un mal presentimiento de que algo no estaba bien con ella. Aunque aparentemente siempre estaba bien, había bajado mucho de peso desde la primera vez que la conoció, también recordó que el día que fueron al hotel, tenía unos puntos rojos en su espalda y ahora sus brazos tenían moretones. Sebastian le dió una mirada triste mientras murmuraba —¿Qué es lo que me estás ocultando? ¿Acaso crees que no soy una persona confiable? Aunque Luciana estaba dormida, él se acercó a su rostro y le dió un suave beso en los labios y luego salió de la habitación.
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