Llegue a mi departamento algo mareada e impactante. Cuando abrí la puerta, Asthon estaba esperándome en el interior. —¿Estas bien?—me preguntó acercándose rápidamente. —No, no lo estoy—pude responder antes que me quebrará a llorar en su pecho. Él me abrazó de inmediato. —Llora todo lo que quieras, aquí estaré para ti—me consoló, y eso fue lo que hice precisamente. Después de un par de horas, nos recostándonos en la cama. Sentí mis ojos pesados de llorar y del cansancio y no tarde mucho en quedarme dormida. Cuando desperté tenia la mente más despejada, con una idea clara: quería conocer a mi hermano. Asthon se ofreció acamparme. Le pregunté si él sabía sobre la existencia de mi hermano y me confesó que si. Mi padre le había pedido que se hiciera cargo de la manutención con los f

