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El verdadero amor

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Descripción

Alejandro, un chico de Colombia llega a Estados Unidos para realizar sus estudios universitarios, es allí donde se topará con Noah, el chico del cuál terminará enamorándose. Sin embargo, aparecerá una persona que hará dudar a Alejandro de lo que realmente siente. Gracias a este tercer personaje se originarán ciertos conflictos y confusiones entre la relación de Alejandro y Noah. Más adelante, a través de las experiencias que vive Alejandro, este se dará cuenta con quien realmente quiere estar y de quien realmente está enamorado.

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Capítulo 1
Alejandro: Eran las 6 de la mañana cuando el despertador de mi reloj sonó. Me levanté con los ojos medio cerrados y me dirigí al baño para arreglarme ya que sería un día muy importante en mi vida. Observé mi rostro aún cansado por la falta de sueño, producto de la ansiedad que me causaba el irme del país. Una vez terminé de bañarme, salí a mi cuarto y me vestí, no sin olvidar mi gorro n***o de la suerte. Eché un vistazo rápido a mi habitación y me di cuenta de lo vacía que se veía esta sin mi ropa, libros y demás objetos que me llevaría a Chicago. Bajé algo nervioso al primer piso en donde me esperaban mis padres con el desayuno listo y un largo, pero emotivo discurso sobre lo mucho que me extrañarían en casa y el cuidado que tenía que tener al irme a estudiar a otro país. Al terminar de desayunar y verificar que todo estuviera empacado en mis maletas, mis padres junto a mi hermano pequeño, Samuel; me acompañaron al aeropuerto donde debía esperar por dos horas el vuelo que me llevaría a Estados Unidos. Luego de esas dos largas horas en las que no podía con mis nervios, anunciaron que mi vuelo estaba próximo a salir. - Hijo, ten mucho cuidado y por favor escríbenos cuando aterrices- mencionó mi madre con las lágrimas en los ojos. - Y recuerda estar pendiente de tus cosas al trasladarte al apartamento - Sí papá, lo sé. Me lo has dicho durante todo el camino- dije a mi padre - Te voy a extrañar mucho, Alejandro, no quiero que te vayas- Decía casi llorando Samuel - No te preocupes Sami, voy a estar muy bien y haremos videollamadas siempre que podamos. Recuerda prestar atención y no hagas enojar mucho a mami- Le dije con una sonrisa en la cara y alzándolo un poco para tranquilizarlo Luego de despedirme de los tres, cogí mis maletas y me dirigí al avión. Luego de casi 8 horas de vuelo, llegué por fin a Chicago y con algo de nervios decidí tomar un taxi que me dejara en la dirección del apartamento en donde estaría viviendo durante mi época de estudio en la Universidad de Chicago. Al llegar y abrir la puerta observé detalladamente el apartamento, era bonito y pequeño pero muy acogedor, luego de eso decidí ir a tomar una siesta para descansar y levantarme a organizar todo. Ya era el día siguiente y estaba corriendo tratando de esquivar a las personas ya que llegaba tarde a mi primer día. -“Qué oportuno, Alejandro”- me dije mentalmente mientras tomaba el metro camino a la universidad Cuando llegué, admiré lo grande que era la universidad y pensé en lo mucho que me perdería dentro de ella ya que cuento con un pésimo sentido de la orientación. Caminé a la entrada observando de paso a las personas que se encontraban en ella. Todos lucían alegres con su grupo de amigos, algo que sería difícil para mí ya que me cuesta entablar amistades con los demás y suelo ser muy tímido. Al llegar a recepción, pedí algunas instrucciones sobre cómo llegar a los distintos edificios y salones de la universidad, encaminándome así, a mi primera clase. Luego de perderme tres veces por los pasillos llegué por fin al salón. Ya habían llegado varias personas así que decidí sentarme en uno de los asientos de atrás. A los 5 minutos llegó el profesor. - Buenos días, chicos! Les doy la bienvenida a su curso de cálculo- Dijo el profesor luego de mencionar otras cosas acerca de la materia Pasados unos minutos donde el profesor explicó cosas básicas, dio la instrucción trabajar en equipos para el primer trabajo. ¡Excelente! Yo que odio trabajar en grupo es lo primero que tengo que hacer. Todos comenzaron a hablar con entre sí para formar los grupos y a acomodarse con sus amigos - Cálmense! Los grupos los he formado yo. Andrew Smith, Vineet Ora, Kenneth Arora, primer grupo. Alejandro Andrade, Emily Wilson, James Walker, segundo grupo… Una vez supe quiénes eran mis compañeros me dirigí a ellos, Emily era una chica rubia, con ojos verdes, algo bajita, pero muy animada y con una sonrisa en la cara. Por otro lado, estaba James, el chico tenía el cabello n***o, ojos cafés y su tono de piel era muy claro. Al contrario de Emily, James parecía alguien tranquilo y callado. - Qué bien que nos colocaron a los dos, no James? ¡Oh, Hola! Tú debes ser Alejandro, ¿verdad? Ven, ven, siéntate con nosotros. ¿Eres nuevo verdad? Nunca te había visto, Bueno, de por sí la universidad es muy grande. Pero cuéntame, ¿eres nuevo?  ¿de dónde vienes? ¿qué estudias? - ¡Hey! ¡Cálmate loca!, deja al menos que llegué, Emily. Lo siento Alejandro, ella tiende a ser algo efusiva y a veces irrespetuosa - Tranquilo, no pasa nada- Dije yo con la cara roja debido a la pena que tenía en esos momentos- Respondiéndote, Emily. Sí, soy nuevo, vengo de Colombia y entré gracias a una beca a estudiar ciencias biológicas. - Pero qué tierno cómo te colocas rojo mientras hablas! - Emily! Que no lo molestes más y deja de hacer comentarios incómodos - Lo siento, lo siento. Mejor me presento, como ya sabes, me llamo Emily, soy de aquí de Chicago y estudio medicina. - Mucho gusto, Emily- Le dije dándole la mano - Bueno, a lo que vinimos – Dijo James Dicho eso, decidimos empezar con los ejercicios que había dejado el profesor. Pasada una hora teníamos todos los ejercicios terminados, por lo que presentamos el trabajo y el profesor dijo que podíamos salir - Bien, ¿Y ahora qué harás, Alejandro? - Dijo Emily viéndome de reojo - Creo que iré a almorzar a la cafetería, pero no sé por dónde es - Tranquilo! Nosotros te llevamos y si quieres puedes almorzar con nosotros, ¿verdad James? - Claro que sí, ven con nosotros si quieres - Muchas gracias, sin ustedes creo que me perdería- me reí para mí mismo mientras los dos me veían divertidos Cuando llegamos a la cafetería me asombré de lo grande que era. Al igual que en la secundaria, habían varios grupos de personas reunidos en las distintas mesas, logré observar a las típicas chicas populares, los deportistas, los gamers con sus computadores al lado, etc… Al pasar cerca de los deportistas, sin culpa choqué con un chico un poco más alto que yo, con ojos café claro, rubio, de tez blanca y con un muy buen cuerpo debajo de la camiseta roja que llevaba puesta. Gracias a mi falta de atención derramé la bebida que llevaba el chico ganándome así un buen grito de su parte. ¡Genial Alejandro, en tu primer día! - ¡Qué te pasa idiota! Fíjate por donde caminas, ¡¿eres ciego o qué?! - Lo siento mucho! Apareciste de repente y no te vi… - Sí, sí, como digas, idiota. Gracias a ti me ensucié todo el pantalón - En serio lo sien… - Relájate, Noah. Alejandro no te vio y sin culpa chocó contigo- Dijo Emily explicándole lo que pasó - Buh, aléjate más bien, retrasado- Dijo Noah mientras me empujaba haciéndome chocar contra James. - Tranquilo, Alejandro, esto le pasa a cualquiera- dijo James tomándome de los hombros y caminando conmigo a comprar el almuerzo junto a Emily Me sentía realmente apenado y triste pues no pensé que fuera así mi primer día en la universidad, a pesar de que Emily y James me decían que no pusiera cuidado era algo que bajó mi estado de ánimo. Más tarde, luego de comprar el almuerzo, nos sentamos y comenzamos a hablar sobre nuestra vida y lo que nos gustaba a hacer. Me cayeron realmente bien, me enteré que Emily y James han sido amigos desde pequeños y a pesar de tener personalidades y gustos algo distintos, son muy unidos - Oye, Emily. ¿De qué conoces al chico con el que me choqué hoy? - He visto unas clases con él. También es estudiante de medicina y es algo antipático cuando está con su grupo de amigos o con su novia - Novia? - Sí, sí. ¿Por qué? - No, solo que no vi a su novia cerca – Desvié el tema ya que no quería que supieran que a pesar de que fuera un patán, me pareció realmente guapo. Antes de que me gritara hubo un momento en el que sentí que nuestras miradas conectaron de forma especial, bueno… eso fue antes de que casi me matara con sus insultos y gritos - Oh, no cariño, ella casi siempre está con su grupo de amigas igual o más antipáticas que él - Ya veo… En fin, muchas gracias por defenderme frente a él y explicarle que fue un accidente - No hay de qué, Alejandro. Si gustas puedes unirte a nosotros y comenzar a almorzar juntos - Claro que sí! Pensé que sería mucho más difícil hacer amigos en mi primer día…- Dije esto último en voz baja. Una vez terminamos de almorzar y hablar fuimos a nuestras demás clases que, por desgracia, no compartía con ninguno de los dos. Más tarde, llegada la noche comencé a buscar en internet algún tipo de empleo de medio tiempo por Chicago ya que tendría que ayudar a mis padres con el pago del apartamento en el que me alojaba. En medio de las páginas en las que buscaba, encontré un empleo de camarero en un restaurante que parece ser reconocido en Chicago, decidí ir mañana a presentarme ya que no tenía un horario tan largo. Al siguiente día, luego de terminadas las clases me dirigí al restaurante en donde me atendió una señora algo cachetona y de buen humor - Buenas tardes, joven. ¿Tienes alguna reserva? - oh, no señora. Lo que pasa es que vengo por el anuncio de internet en el que mencionan que necesitan camareros - Claro que sí, sígueme te llevaré con el jefe de personal Caminé dentro del restaurante, era increíblemente grande y elegante, tenía ventanales por todos lados y un gran candelabro caía por el centro del restaurante. La señora me guío hasta llegar a un cuarto que se encontraba algo escondido, junto a lo que parecía ser la cocina. Allí se encontraba sentado un chico algo joven, moreno y de cabello castaño. Él me entrevistó y me dio el visto bueno para trabajar en el restaurante - Listo, Alejandro, entonces comenzarías la otra semana. Aquí se te entregará tu uniforme y se te irá guiando en tus tareas. - Muchas gracias, aquí estaré la próxima semana. Salí del restaurante muy feliz ya que una de mis principales preocupaciones era conseguir trabajo en esta enorme ciudad. Decidí ir al apartamento y descansar lo que quedaba de tarde ya que no tenía trabajos de la universidad aún. Llegó el viernes y estaba por entrar a mi primera clase de ese día. Cada vez me sentía más unido a Emily y a James, tristemente esta clase no la vería con ninguno por lo que decidí sentarme en los asientos de atrás. Luego de un rato esperando a que llegara el profesor, vi cómo entraba Noah abrazado de su novia; ella era rubia, de ojos verdes claro y con una prepotencia que se podía oler desde donde yo estaba sentado. Cuando Noah se dio cuenta de que estaba ahí, me miró mal y se sentó un par de sillas adelante con su novia. Estaba realmente nervioso, no quería estar en una clase con él y menos estando solo. Mientras trataba de distraerme viendo a la ventana llegó el profesor de física. Este era un hombre alto, con cabello oscuro y una barba muy bien arreglada, tenía los ojos color azul. Era muy guapo y joven para ser profesor pensé yo, al presentarse noté que su voz era firme y algo gruesa - Buenos días, estudiantes. Mi nombre es Steven y seré su profesor de física durante este semestre… El profesor continuaba hablando, pero yo me puse a detallar sus facciones y su forma de expresarse, definitivamente era alguien muy guapo. Estábamos en medio de la clase y al notar que muchos estaban durmiéndose, el profesor decidió hacer una pregunta - Bueno, jóvenes. ¿Cómo se define la energía potencial? Levanté la mano algo nervioso ya que era rara la vez en la que me animaba a participar en una clase, él me vio y noté cómo sonrió y profundizó aún más su mirada en mí, yo inmediatamente me coloqué aún más rojo  - Adelante, joven… - Me llamo Alejandro. La energía potencial es la energía que un objeto posee debido a su posición en un campo de fuerzas. - Correcto! Ya va siendo hora de que despierten, jóvenes. Haré preguntas que valdrán como bono Dicho esto, todas las personas comenzaron a prestar atención y a participar, pero independientemente si yo participaba o no, el profesor me lanzaba miradas durante la clase, algo que me hacía sonrojar y me generaba curiosidad. En una de esas ocasiones en las que el profesor se quedaba viéndome, Noah se percató y me miró aún peor que antes, lo que me desconcertó ya que no había hecho nada que le molestase (o eso creía yo). Al terminar la clase, Steven pasó junto a mi - Un gusto conocerlo, joven Alejandro- Cuando dijo eso me sonrojé y lo miré a los ojos quedándome hipnotizado con el mar de sus ojos - Eh… Gracias profesor, nos vemos en la siguiente clase – Le dije y salí casi corriendo del salón gracias a la pena que sentí en esos momentos ¿Por qué me esperó a que saliera solo para decirme eso? ¿Por qué mi respiración se entrecortaba cada vez que me miraba de forma profunda en clase? Salí demasiado confundido del salón y no precisamente por los temas que se dictaron hoy. Por los pasillos se encontraba Noah recostado sobre una pared, me vio y se dirigió a mí de forma intimidante: - Oye, idiota, aquel día gracias a tu ceguera mi pantalón se arruinó. Como pago debes darme unas tutorías en física, no entendí parte de lo que comentó el profesor hoy – me dijo pronunciando la palabra “profesor” con cierto desprecio en su voz - Ya te dije que no fue culpa mía el haberme chocado contigo. No tengo por qué darte esas tutorías- le dije viéndolo directamente a los ojos - Vaya, pues intenté hablarlo de buena forma…– Dijo empujándome contra la pared y colocándose frente a mí, sentí como mi corazón comenzaba a palpitar con más velocidad – Así que lo diré de otra forma. O me das esas lecciones o te haré la vida imposible cada vez que nos veamos- me sujetó del cuello de la camiseta que llevaba ese día Tragué saliva y lo vi directo a los ojos, noté cómo me miraba con cierto interés - Es… está bien. Te veré el lunes a las 9 en la biblioteca- dije agachando la cabeza, rendido - Más te vale estar a esa hora el lunes, imbécil- Me soltó y se fue perdiéndose entre las personas que se encontraban en el pasillo Yo me quedé paralizado en el pasillo, impotente por no poder hacer nada y tener que aceptar sus estúpidas lecciones. Ese día llegué al apartamento algo cansado por lo que había pasado así que decidí irme a tomar un baño y dormir. Al siguiente día quedé con Emily y James para ir a un centro comercial y así conocer un poco más la ciudad. Cuando estuve listo, salí del apartamento y me encaminé a tomar el metro. Al llegar noté que Emily ya había llegado - Dios! ¡Pero qué demorados que son! - Cálmate Emily, solo llegué 5 minutos sobretiempo gracias al metro - Excusas, excusas. En fin, cuéntame ¿Cómo te terminó de ir en la semana? - Bien! Aunque pasó algo muy raro el día de ayer… En clase, el profesor estuvo mirándome algo seguido y al finalizar esta solo se quedó para decirme que había sido un gusto el conocerme. También, mientras la clase continuaba y el profesor me veía, Noah lo miraba y me miraba con desprecio y al salir de clase me acorraló en un pasillo, obligándome me a darle unas lecciones de física - ¡¿Qué?! ¿Noah? Pero si él siempre ha sido uno de los más inteligentes en clase…  no será que…- Dijo ella con cierto tono en su voz dirigiéndome una mirada coqueta - ¿Qué? ¿A qué te refieres? - Dije yo haciéndome el tonto ya que sabía perfectamente qué era lo que estaba pensando - No seas iluso, Alejandro. Es obvio que Noah se puso celoso y quería de una u otra forma captar tu atención- dijo ella como si fuera la cosa más obvia - Em, no, pequeña. Creo que ahí te equivocas. Noah tiene novia y además no creo que sea gay como para que se fije en mí y mucho menos que se ponga celoso por la atención que tuvo el profesor en mí ayer. - Eres tan ingenuo, querido Alejandro. Tarde o temprano te darás cuenta que tu amiga tenía la razón. Pero… Sí me causó curiosidad. ¿Qué profesor fue el que se te quedó viendo durante la clase? - Steven, el profesor de física- dije yo fingiendo desinterés -¡¿Qué?! Tremendo bizcochito el que te pegó el ojo, ¿eh? - ¿Disculpa? - dije mientras me reía - Steven es uno de los profesores más guapos que hay en la facultad de ciencias exactas. Muchas estudiantes comentan lo guapo que es e inventan cualquier excusa con tal de conseguir una tutoría, pero él nunca les presta atención - Ya veo… Pero también te equivocas ahí, Emily. El profesor solo notó cierto interés en mi por los temas de ayer y eso fue todo. - Alejandro, Alejandro. Te darás cuenta tarde o temprano de los galanes que tienes detrás tuyo Me coloqué tremendamente rojo y deseé con todas mis fuerzas que llegara James para romper con este momento tan incómodo que se había formado. Gracias a lo más divino, llegó James a los dos minutos y decidimos dejar el tema ahí para disfrutar de nuestra salida.

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