—¿Bebiste? —pregunté. Era una pregunta estúpida, me di cuenta al decirlo, obvio que había bebido, estábamos en una fiesta donde la cerveza abundaba. —Sólo dos vasos... —dijo ella y me tranquilizó. —Creí que querías conseguir una cita con un chico esta noche. —Cambié de opinión —respondió introduciendo sus manos en los bolsillos traseros de sus pantalones. Era algo que hacía cuando no me estaba diciendo todo. —No te creo. —Digo la verdad. —Frunció el ceño mirándome con fijeza en una guerra de miradas. Permanecimos de esa forma, sin parpadear. Debíamos parecer dos críos, eso era lo que sucedía cuando mezclabas gasolina con una mecha. —Sabes que tendrás que decirme la verdad. Te conozco. Estabas con un chico ¿Quién es? —No es de tu incumbencia. —se cruzó de brazos con la mism

