Capítulo XXI Supongo que no han oído hablar de Patusán —continuó Marlow, después de un silencio ocupado en el cuidadoso encendido de un cigarro—. No importa. Hay muchos cuerpos celestes, de entre la multitud que se apiñan sobre nosotros, sobre la noche, acerca de los cuales la humanidad nunca oyó hablar, pues se encuentran fuera de las esferas de sus actividades, y no son de importancia terrenal para nadie, salvo los astrónomos, a quienes se les paga para que hablen con sabiduría respecto de su composición, peso, trayectoria… las irregularidades de su conducta, las aberraciones de su luz… una especie de murmuraciones científicas escandalosas. Lo mismo ocurría con Patusán. Se lo mencionaba con acento de conocedores en los círculos gubernamentales internos de Batavia, con especial referenc

