JULIA Lo vi levantarse y salir. ¿Se marchaba? Exhalé un suspiro que ni siquiera sabía que estaba conteniendo. Me miraba con tanta intensidad. Era muy intimidante. Apenas me prestaba atención, así que cuando lo hacía, yo olvidaba cómo actuar con normalidad. No pude evitar preguntarme qué pasaba por su mente mientras me observaba. Probablemente pensando en una forma de matarme sin que pareciera un asesinato. —Tía, ¿lo estoy haciendo bien?—, preguntó Isabella, y yo le ajusté un poco la postura. —¿Crees que el tío me ha visto? Fruncí el ceño. —Probablemente no, cariño. —Probablemente sí. Al tío no le gusto mucho. —¿Por qué dices eso?—, le pregunté. —No le gusta hablar conmigo ni abrazarme. Cuando estoy con mi papá, actúa como si yo no estuviera allí. Justo cuando pensaba que Dami

