JULIA Los dos nos quedamos tumbados en un silencio incómodo, dándonos la espalda. La noche anterior fue muy embarazosa. No me dijeron que iban a enviar eso. Para empeorar las cosas, él le dio mucha importancia. Después de eso, no nos dijimos ni una palabra. De hecho, ni siquiera nos miramos. Odiaba cómo me hablaba. Simplemente daba cosas por sentadas y gritaba. Jugué con mi anillo. Quería quitármelo como él, pero sabía que no cambiaría nada. A él no le importaría y seguiríamos casados de todos modos. Se me resbaló accidentalmente del dedo y cayó al suelo. Era la primera vez que se me caía el anillo desde que nos casamos. A diferencia de él, yo respeto el hecho de llevar el anillo y no me lo quito cada vez que me enfado con él. Cuando lo estiré para cogerlo, me di cuenta de que

