Gisel. Pensé en todas las cosas que quería decir. Las repase en mi mente una y otra y otra vez hasta que las memorice. ¿Entonces por que me quede callada? Además, ¿Qué hacía aquí Sharon? ¿él la llamo? Ahora que se había cansado de mi tal vez volvería al ruedo, follar y olvidar, me frote el rostro con frustración levantándome de mi pequeño escritorio, camine al comedor y me serví una taza de café caliente, el clima afuera estaba insoportablemente frio que incluso con la calefacción encendida podía sentir la leve brisa que se colaba por las ventanas. Mi móvil vibro en mi bolsillo, era Callum, no me llamaría en horas de trabajo a menos que fuera algo realmente urgente. -¿Hola? -pequeña Bella Swan… Su voz estaba apagada, no había rastro de burla en él, me preocupe. -¿Qué pasa

