《Valeria》 Una vez lista, estaba decidida a salir para buscar la manera de resolver el problema de mis tíos en mi empresa. Esa mañana, desayuné y me alisté como siempre. Al mirarme en el espejo, me veía radiante; me sentía muy feliz porque las llamadas habían desaparecido y estaba segura en los brazos de mi esposo. Bajé las escaleras y le notifiqué a la tía Gloria que iría a la empresa, pero le pedí que no se lo comentara a mi marido si llegaba. Salí y me dirigí a uno de los chóferes, pidiéndole que me prestara el coche porque quería manejar sola. El chófer, sorprendido, accedió. Manejé hasta la calle, pero me detuve a recibir una llamada. Era un contacto desconocido. Respondí nerviosa, pero al escuchar la voz al otro lado de la línea, sonreí. —¡Jared! ¿Este número es nicaragüense? —Mi

