A James no le interesaba tanto estar en sus piernas, él quería monopolizarla, elegir a sus amistades, sus prendas, tener y controlar todo de ella, incluso ser el responsable de su hijo, tenerla en la corona, junto a él... Cuando la curiosidad y notoriedad por no saber quién era el hombre junto a Megan lo dominó, este se dio por vencido y se despidió de los hombres que lo rodeaban. —Con su permiso, señores— anunció abriéndose paso para dirigirse a la única mujer que podía ofrecerle aquella información, su madre. —Estamos a punto de iniciar, todos parecen estar tranquilos, espero recaudar todo lo necesario y terminar con esto. Las subastas me producen estrés— Le dijo está al dejar su copa e intentar calmarse. —Lo harás bien. Veo que los nuevos inquilinos cumplieron con su asistencia, t

