La residencia Smith después de un banquete era un campo minado con personas por todos lados limpiando el desastre y sin ningún gramo de privacidad. Esa mañana James dejó la cama más tarde de lo habitual, puesto que no había podido descansar en toda la noche por aquel informe mal elaborado de sus vecinos. Él no se explicaba como su información personal no estaba a la venta. La de todo el mundo lo estaba, era irónico ante sus ojos. —Fue un éxito, vendimos todo en menos de diez minutos y recolectamos más de cien mil dólares en una noche. Debes iniciar cuanto antes con la construcción, los niños deben tener un espacio deportivo— Sus ojos se encontraron con su madre, quien atendía una videollamada en su portátil mientras tomaba el desayuno. —Te hablaré más tarde, adiós— ella colgó con cierta

