Un momento especial en nuestra relación era el hablar acerca de sus actividades, porque gracias a ello, podía estar al tanto de lo que vivía fuera de casa, ciertamente aquellos relatos nunca eran los más nobles, siempre eran los más escalofriantes y hasta cierto punto salvajes. —Ingresé cargamento por Galicia, lo transporté en camiones disfrazados del gobierno a Sevilla, para eso tuve un diálogo de tres horas con el hijo de puta en su poder, me pidió el veinte por ciento, y le ofrecí el dos, haciéndole creer que era el treinta, su ambición fue tanta que firmé un acuerdo con él, ahora puedo ingresar cargamento permanente por Galicia— Contó al peinar mis cabellos con cierta delicadeza, después de un chequeo rápido y ciertos analgésicos, Daxton descansaba conmigo a su lado, mientras sus labio

