Narra Maicol No había hecho esto en años. Sentí como si estuviera revisitando mi tonto yo adolescente cuando llamaron a la puerta de mi casa, pero no lo cambiaría por nada del mundo. Fue emocionante. Fácilmente adictivo. Ella dio un paso atrás ante la fuerza con la que abrí la puerta, y ella estaba sonriendo con su sonrisa más hermosa, con todo su resplandor para combinar con la sonrisa que le estaba ofreciendo. —Entra— le dije y ella entró. Era muy consciente del olor que había en el lugar. Un plato de pasta con las mejores especias, que con suerte sabrá incluso la mitad de bien que el esfuerzo que le puse—Sí—dije, en respuesta a su expresión burlona—.Lo creas o no, no espero que te presentes aquí solo para tener sexo. También disfruto de tu compañía con una charla ¿sabes? Estaba brom

