La casa de mando de la ciudad del anillo se encontraba muy tranquila hasta que un joven entro llamando la atención de los senescales. — ¿Qué se te ofrece? — ¿Hasta cuándo seguirá esto? acaso no es obvio esos dos ya están muertos, deberíamos decírselo a los ciudadanos y ustedes declararse emperador y emperatriz del imperio de las razas. —Este argumento exalto a los senescales— —Ten cuidado con tus palabras hijo de Seye. No tengo idea de cómo es que llegaste a esta conclusión pero si el pueblo se entera solo conseguirás que tu padre y abuelos la pasen mal. —Eh. Esto es una conversación privada Oin. —Cualquier tema que involucre a mi señor es de mi incumbencia y lo es mucho más si intentan robarle lo que es suyo. — ¡Basta! Oin nuestro nieto nunca quiso. —Mi estimada senescal, no insist

