Desde que entré, luego de esa desastrosa escena, Bruno no había dejado de mirarme extraño, como si quisiera reírse y yo, quería hundir mi cabeza en las baldosas del apartamento o tal vez, practicar salto bungee desde su balcón, pero sin cuerda alguna, porque esto había sido muy vergonzoso. Horneaba algo en específico que Bruno me había dicho que hiciera hoy, un pastel con cerezas, porque al muy mimado, le encanta comer postres luego de cada comida. Lo sacaba del horno, cuando lo vi acercarse. Tomó una lata de cerveza de la nevera, la abrió y luego me miró, aguantando las ganas de reír, lo cual le costaba bastante.
-Oye, niño.-Me miró entre risas y yo lo fulminé con la mirada. ¿Qué más daba mirarlo mal? Si me quiere enterrar vivo, fusilarme o lanzarme en catapulta, que lo haga, porque con el acto bochornoso que acababa de suceder, sería preferible que me regresara a mi hogar con Zeus, que a verle la cara después de algo semejante.-Ese que te trajo, ¿en verdad era tu novio?
-Mmm, ¿por qué o qué?
-Pues, porque literalmente lo dijo, pero no parecías muy seguro al respecto.
-Sí es mi novio.-Mentí y fingí ocuparme en la decoración de la torta. Ni sé bien por qué mentí al respecto o si es que con eso, buscaba darle celos cuando lógicamente eso no sucedería.
-Ni sabía que eras gay.
-No voy a ponerlo en una placa en mi pecho como los mormones.
-Qué antipático eres.-Dijo entre risas mientras daba un largo sorbo a su cerveza. Otro de sus momentos cambiantes, hoy estaba de buen ánimo y se reía.
-Quién habla.
-Mmm, genial.-Terminó de beberla tal vez demasiado rápido y lo vi abrir otra.-¿Bebes?
-No lo haría en horas laborales.
-No sabía que eras tan responsable.
-¿Usted está borracho?-Pregunté y él se quedó en blanco.
-Sólo he bebido una sola, esta es la segunda.
-Es que usted no me habla tanto, es raro. Debe estar borracho.
-No, no lo estoy. Es que francamente, fue divertida la escena de celos de tu novio. Estaba aburrido hoy, me alegró la tarde.
-¿Le vio cara a Sergio de payaso o qué?
-Oye niño, no te olvides de que soy tu jefe. Te salvas porque eres menor de edad y yo por ahí no paso, si no por ese tonito, ya te habría mandado a cavar tumbas en la India.
-Mmm.-Fruncí el ceño.-No quiero ser sepulturero.
-Te faltan algún cromosoma, ¿verdad?-Preguntó y no comprendí a qué se refería.-Por cierto, ya has notado que soy amigable y demás, aunque no parezca. Mis primos harán una reunión el sábado acá, vendrán tus hermanos, básicamente porque se autoinvitaron, pero me caen bien, ni sé por qué. Puedes quedarte si quieres y decirle a tu novio que venga, para que no piense nada raro.
-¿Qué raro podría pensar?
-Eso yo no lo sé, pero por su mirada y la actitud, parecía que creyera que te tengo ganas o alguna cosa perturbadora de esas.-Dijo entre risas, rodé los ojos.-No soy un pervertido, jamás me fijaría en un niño. Deberías decírselo.
Bien, genial. Restriégamelo en la cara, que jamás podrías mirarme, infeliz.
Lo que había sucedido, empezó desde el día anterior, en que Sergio se fue a quedar a mi casa. Nos recibieron mis padres, quiénes lo adoraban, lo conocían hace mucho y el viejo jugaba a veces naipes con él, mamá le preparaba siempre frijoles apenas llegaba y se llevaban demasiado bien en muchos aspectos. Recuerdo la navidad pasada, la familia de Sergio le pidió ir a pasarla con ellos, porque lógicamente querrían a su hijo mayor con ellos, pero él se negó por completo, aún sabiendo que ellos viajarían a Perú, para ir a Machu picchu, pero dijo que no iría una y otra vez, a pesar de la insistencia. Se quedó entonces con nosotros, para ese entonces aún vivían mis hermanos en casa, con la mujer de Juan Andrés y la bebé. Sergio ayudó a mamá en la cocina y trajo muchísima pólvora de contrabando, lo cual hizo muy felices a mis hermanos, quiénes salieron al patio emocionados, a encender los fuegos artificiales. Esa fue una noche muy bonita, en muchos sentidos, la pasamos bien, en familia y a pesar de que no tuvimos la gran cena, fue muy especial. Sergio se embriagó esa noche porque mis hermanos lo obligaron a beber guaro hasta que amaneció y tuve que hacer hazañas para llevarlo hasta la habitación, porque jamás lo dejaría dormir en la sala o peor, en el piso que fue exactamente donde quedó tirado. Creo que después de mis padres, él es la persona que más se preocupa por mí en el mundo entero y aunque no lo diga con palabras exactas, sé que me adora demasiado y yo también lo adoro a él más que a nadie, no soportaría que algo le pasara.
Entonces ayer, después de que llegamos, mamá nos sirvió de comer, preparó estofado de carne con arroz y vi al viejo en el patio, reparaba unas sillas que al parecer, se habían roto en una fiesta que organizaron mis hermanos con los amigos del barrio, es decir, con los pandilleros y atracadores de los alrededores, porque claramente, cuando iban a reunirse con sus amistades de su época plebe, debía ser acá en la casa y no en el norte, tampoco creo que duren mucho por allá, sé que terminarán regresando. Luego de comer, Sergio fue a tomar una ducha y yo, arreglé un poco mi habitación, que no era la gran cosa. Esta casa la construyó papá, pero cuando estaba aprendiendo apenas, así que de esa forma luce la casa, como un experimento fallido. Mi cuarto es el del fondo, tiene una ventana que da para el patio, pero aún así es un poco oscuro. Allí tengo solamente mi cama, una pequeña mesita donde pongo mis libretas de la escuela, también un estante con los libros y el armario, nada más. Ah, ahora tengo también la televisión que tenían mis hermanos en su habitación, que creo que era robada, pero la dejaron al irse y por supuesto, ingresé yo a expropiármela.
Luego de que él tomara la ducha, lo hice yo también y cuando regresé, lo vi viendo Espn, un partido del boca, porque él ama el fútbol argentino por algún motivo, pero el malnacido no llevaba nada puesto. Siempre que está en mi habitación, está en ropa interior y no hay poder humano que lo haga vestirse. Le resté importancia y me puse ropa cómoda, porque no planeaba salir y me tiré a su lado.
-El otro año, iremos a la bombonera, tenlo por seguro.-Dijo con una leve sonrisa.
-Sergio, pero debe ser bastante costoso ir hasta Buenos aires, no está cerca.
-¿Y? me las arreglaré. Veré un clásico del river-boca, entraré a la hinchada, me embriagaré hasta el cansancio, pero solo si es contigo.-Me dijo totalmente seguro de sí, sonreí y me hizo señas de que me acercara a él, le gustaba que me recostara en su pecho y yo, de inmediato lo hice y pasó su brazo por mi espalda, abrazándome. Me gustaba hacerlo, me hacía sentir seguro por algún motivo.
-Estás bastante cursi hoy, ¿estás bien o estás en tus últimos días?
-Un poco de ambas.-Dijo entre risas.
-¿Qué? no entendí.
-Bueno, ya estuvo bueno de charlas. Muero por besarte.-Acto seguido me besó ni bien había acabado de decir la frase, me hizo girar y se subió sobre mí, profundizando aún más el beso, dejándome sin aliento y con ganas de más. Lo abracé por su cuello y él, introdujo su lengua en mi boca. Era abrumador, lo bien que se sentían sus besos, que cada día eran más fuertes y difíciles de controlar, porque cuando estábamos solos, ahora nos besábamos cada vez más y siempre terminábamos con los labios hinchados, y con la temperatura corporal completamente elevada, lo cual lo podía controlar hasta ese momento, pero no sería por mucho más así, llegaría un momento en que no podría aguantarlo. Sergio me besó tanto, lamiendo mis labios, jugando con mi lengua e incluso, mordió levemente un par de veces mi labio inferior, haciéndome jadear y él, me miraba divertido.
A la mañana siguiente, desperté aturdido al escuchar la alarma del teléfono de Sergio, pero me costó levantarme porque primero, eran las 4:30am y siempre me costaba, segundo, porque él me abrazaba por la espalda, pero me vi obligado a levantarme y levantarlo a él, no podíamos llegar tarde a la escuela hoy, había una prueba de geometría que ambos debíamos ganar sí o sí. Se levantó de mal genio igual que siempre, es que odia madrugar más que nada en el mundo, pero luego, se sentó y se quejó más para sí mismo, parecía haber olvidado algo.
-¿Pasó algo?-Le pregunté.
-Olvidé traer otro uniforme, el mío ayer lo ensucié al derramarle una gaseosa en el descanso.
-Mmm sí.-Miré la mesita, donde él lo había dejado, pero allí no estaba. Me puse de pie y busqué, no estaba en la habitación, así que me asomé por la ventana y lo vi tendido en el patio. Me lamenté por dentro.-Mierda, creo que mamá entró en la noche y lo lavó.
-Oh, eso quiere decir que me vio dormir abrazando a su hijo estando semidesnudo, genial.-Dijo de forma sarcástica y reímos.
Salimos después de desayunar, algo avergonzados porque mamá nos hubiese visto, pero no dijo nada, creo que también piensa que somos novios y ya como que me da igual, todos piensan lo mismo. Fuimos a la escuela y todo fue normal, presentamos la prueba y creo que la ganamos. A la salida y como era de esperarse, Sergio insistió en que me llevaría hasta el edificio de Bruno, pero sabía que tenía las intenciones de subir de nuevo y de hecho, creo que siempre lo hará, ni sé bien por qué. Entonces luego de subir, me despedí besando su mejilla, pero sujetó su mano y me miró a los ojos, hizo pucheros y quise reír.
-¿De qué te lamentas?-Pregunté.-Parece que estuvieses a punto de hacer un berrinche.
-No quiero que trabajes para este tipo, Nico. No me gusta.
-Sé que puede ser un poco peligroso, pero no es como que tenga opción. Lo sabes.
-Sí tienes otra opción.
-¿Cuál?
-Mmm.-Lo pensó unos instantes.-Puedo pagarte por ser mi mejor amigo.-Sonrió enormemente y lo fulminé con la mirada.
-Sergio, ¿te golpeaste la cabeza mientras te duchabas? ¿qué bobadas estás diciendo?
-Mmm, no quiero que trabajes para él, ¿no puedes hacerme feliz?-Se quejó y no pude evitar reír ante esta escena.
-Quisiera hacerte feliz con esto, sabes que siempre hago lo que sea que me pidas, pero debo trabajar.
-Pero…-Se vio interrumpido al escuchar el sonido de alguien que se acercaba. Esa sería la primera vez que él vería a Bruno y no, estaba lejos de ser la última. Lo miró de pies a cabeza, de manera nada amigable y Bruno, me miró confundido porque claramente sintió la mirada nada fraternal que le lanzaba Sergio, como si quisiera incinerarlo de forma lenta.
-Hola, niño.-Dijo Bruno acercándose a mí y acarició mi cabello, como si fuese un cachorro, suspiré, pero ni bien había puesto su mano en mi cabello, Sergio la alejó de mí y lo miró furioso, echaba chispas por los ojos.
-No lo toques.-Le dijo, pero en un tono completamente posesivo y Bruno rompió en risas, no sé qué le pareció tan divertido, pero tampoco comprendía la actitud de Sergio, tan a la defensiva que incluso, pasó su brazo por mis hombros, abrazándome de forma nada sutil. Claro, no se nota que estás marcando territorio.
-¿Qué?-Dijo entre risas, jamás lo había visto reírse con tantas ganas, su rostro incluso se había enrojecido.-Siempre lo saludo así.
-Saludabas, pero ya no.
-Sergio, ¿qué te pasa?-Le pregunté, pero su mirada seguía fija en Bruno y esto me hacía sentir avergonzado por completo, ante esta escena de celos que estaba haciendo y sin motivos.-Basta.
-Niño, ¿te ibas a perder subiendo que te tuvo que traer tu novio?
-Pues, nosotros no…-Sergio me interrumpió.
-Me gusta cuidarlo, ¿hay algún problema con eso?-Lo miré de reojo, ¿qué carajos? ¿por qué no desmintió el hecho de que somos novios? ¿qué le estaba sucediendo?
-Oye tú, quítate los guantes, no te estoy buscando pelea.-Dijo Bruno, pero lejos de ser un tono enojado, estaba muerto de la risa por completo, hecho que creo que hacía enojar más a Sergio, que no sé si tenía la menopausia o qué.
-Mmm, bueno. Ya sabes, a metros de Nicolás.
-Jajá, sí señor.-Dijo entre risas y Sergio por poco se muere del enojo, tuve que agarrar su brazo para que no se fuera encima de Bruno, quién no había hecho nada.
Él entró al apartamento y luego, miré a este tonto, que seguía echando humos.
-¿Qué carajos? ¿estás buscando que me echen?
-Sería lo mejor.
-Estoy muy avergonzado, ¿cómo voy a entrar ahora y verlo a los ojos después de semejante escena que acabas de hacer?
-Es porque te gusta, ¿verdad?
-No es porque me guste o no, esto fue vergonzoso.
-Mmm, ni sé por qué te gusta, tiene tremenda cara de orto, parece una larva en conserva.
-Oye.
-Toma mi consejo, si te vas a fijar en alguien, hazlo en mí.
-Mmm.-Se acercó a mí y con sus manos, acarició mi rostro.
-Lo vas a olvidar, ¿verdad?-Preguntó y asentí, sólo por verlo feliz, porque no estaba seguro aún de cómo hacerlo.
-Sí, lo olvidaré.
-Está bien, te dejaré para que trabajes.-Asentí y él se acercó, me dio muchos besos cortos, no pude evitar reír.-Te quiero, te quiero mucho Nico.
-Yo te adoro infinitamente, Sergio.
-Más te vale, ya sabes. Tus ojos solo aquí.-Se señaló el mismo y reí, en verdad estás mal de la cabeza.
Me besó una última vez antes de alejarse y sonreí, a pesar de lo berrinchudo y malgeniado que puedes llegar a ser, es imposible que adore más a alguien que a ti.