8.

1486 Palabras
Después de ese pequeño gesto de cercanía, todo se volvió errático y confuso para mí, es que no puedo decir cómo es que pasó todo porque no puedo explicármelo aún, pero empecé a adquirir malos hábitos que era mejor evitar, pero eso no fue lo que sucedió. Recuerdo soñar esa noche con Bruno, soñé justo con lo que acababa de suceder, que sobaba mi cabello y yo sonreía como tonto al verlo y justo esa mirada, era como empezaría a mirarlo cada día, con las cosas más simples, con solo verlo llegar, yo de inmediato me alteraba e iba a saludarlo, esperando una respuesta diferente de su parte, pero todo siempre fue muy cordial, no cambió nada o al menos no para él, porque para mí sí cambió mucho. Desde ese momento, con tan mínimo gesto, Bruno no dejaría de estar en mi mente. No lo comprendía, como es que esto me estaba pasando cuando lo había querido evitar a toda costa y me ideé un plan en la cabeza, porque no podía fijarme en alguien que tenía novio y peor, una relación tan larga y supongo como es de esperarse, con alguien mucho mejor que yo en todos los sentidos. Me encontraba esa mañana en la escuela, en la clase de educación física y el profesor, nos había ordenado a los chicos ponernos el uniforme del equipo de fútbol mientras que las chicas, se irían a la cancha de adelante a practicar vóleibol por decisión unánime. Me vestí con desanimo y cuando salí, Sergio me esperaba en la entrada y me miraba confundido, creo que me había estado mirando desde que llegué. Es que el tiene un extraño poder, siempre se da cuenta de si me sucede algo o no, puede intuirlo aún sin estar cerca y creo que ya había notado, el desorden de cosas que tengo en la cabeza. Dentro de todo, si Bruno llegase a gustarme que es algo que planeo evitar, creo que no sería mi culpa, es que sería imposible para cualquier no fijarse en un tipo como él, no viéndolo todos los días, pasando tantas horas a su lado, era lógico que esto podía pasar, pero lógicamente él no lo veía así, estoy seguro de que ni se imagina todo lo que despertó con ese gesto en mí. -Nico, ¿qué te pasa? Te noto ido.-Dijo Sergio acercándose a mí, lucía preocupado. También llevaba el uniforme por supuesto, era uno de los delanteros principales a pesar de su falta de talento. -Mmm, creo que… ah, creo que la cagué.-Admití y enarcó una ceja. -¿Con qué o quién? -Mmm.-Rodé los ojos, me avergonzaba tener que decirlo, aún si fuera a él en quién confiaba. -Nicolás, dime. Por favor. -Creo que… me ha estado empezando a gustar mi jefe, Bruno. Ni sé bien por qué si ni me habla. -¡Ya ves por qué no quería que trabajaras ahí!-Se quejó, estaba más molesto de lo que imaginé que estaría, porque sabía que mi confesión no le caería en nada bien cuando no confiaba en lo absoluto en él. Me decía que debía tener cuidado, que no era de fiar y que mantuviera la distancia lo más que pudiera, pero eso no es lo que mi mente ni mi cuerpo han deseado estos días, cosas totalmente absurdas y ridículas hasta de imaginar. -¿Estaría tan mal que me fijara en él?-Pregunté y eso lo enojó a tal extremo, que me jaló por mi muñeca, saliéndonos de la práctica y fuimos hasta los vestieres, que se encontraban solos por supuesto, al estar todos en la clase y más por el profesor, nos haría añicos si se da cuenta de que nos salimos de la clase. -Mira Nicolás, no sé si ya te drogó con las porquerías que ese malnacido comercializa o no lo sé, pero ¡claro que está mal que te fijes en él! Primero, es un delincuente cien veces peor que tus hermanos, es mucho mayor que tú, ilegal y para colmo, está en una relación. Sácate esas ideas de la cabeza, no me hagas enojar. -Mmm, sí supongo tienes razón. Me prohibiré pensar en él, debo distraerme o algo de otra manera. No lo sé. -Fácil.-Dijo encogiéndose de hombros. -¿Qué estás pensando? -Distráete conmigo.-Dijo como si nada y yo me quedé en blanco. -Sergio, ¿es que quieres que te use o qué? -¡No! Claro que no.-Respondió alterado y añadió:-Me refiero, a que es preferible que te fijes de esa manera en mí, que en ese infeliz que odio. -Oh. -Tampoco me molestaría.-Sonrió levemente y cuando me tomó por mi cintura, acercándome a él, exhalé, desconcertado ante esta situación. -¿Sí? Y tú que sales con tantas chicas, ¿qué harías si su mejor amigo se termina enamorando de ti por esos ofrecimientos? -Sencillo, te mantengo contento dándote muy buenos servicios y todos felices.-Dijo entre risas y no pude evitar reír también. Sergio siempre había sido muy ocurrente, loco y demás, pero siempre ha tratado de cuidarme, ante todo y todos, rozando lo sobreprotector, pero sé que lo hace es porque me adora y desea lo mejor para mí, mentiría si dijera que no lo adoro también. Se inclinó hacia mí y cuando juntó sus labios a los míos, no pude evitar suspirar, porque me gustaban mucho sus besos, tal vez por eso jamás había podido detener esta situación, sabiendo lo complicado que podría volverse en algún momento, pero nunca pude detenerlo y menos, sabiendo lo insistente que puede llegar a ser y más con este tema, a Sergio le encanta besarme, pero he notado que ahora le gusta un poco más o bueno, muchísimo más, porque es mucho más frecuente ahora, más intenso y nos besamos tanto en ese lugar, con tantas ganas, que cuando nos separamos, sentí mis labios un poco hinchados, porque nos habíamos besado por demasiado tiempo, pero aún así, él no parecía satisfecho. -Debemos regresar a la clase, antes de que noten nuestra ausencia.-Dije a duras penas, porque no dejaba de besarme, pero al final lo hizo, a regañadientes. -Está bien, hoy es tu día libre, ¿verdad?-Preguntó y luego de pensar unos segundos el día que era hoy, asentí. ¿Cómo es que ya hasta te sabes mi horario de descansos? Siempre descanso los miércoles o domingos, a veces ambos días. -Sí, ¿por qué? ¿qué tramas? -¿Me puedo quedar contigo en tu casa hoy? -¿Para qué preguntas? Siempre vas igual.-Dije y él rió, avergonzado. Más tarde cuando salíamos, mis hermanos como siempre llegaron, era como una rutina que tenían, siempre aparecían y a veces no a recogerme, simplemente por coquetearles a mis compañeras, pero por supuesto, a las más cutres y si tenían hijos ya de diferentes padres, mucho mejor. Los vimos cuando llegamos al auto de Sergio y ellos de inmediato, se acercaron a nosotros. -Y tú, ¿a dónde vas con el gallo, enano? ¿es que piensas no ir a trabajar hoy o qué? para pegarte enseguida.-Dijo Pipe dándole una calada a su cigarrillo. -Veníamos para llevarte donde el Bruno, porque necesitamos hablar con él de urgencia. -Hoy Nicolás no va para allá.-Dijo Sergio tal vez muy serio, porque mis hermanos lo miraron confundidos, al igual que yo.-Tiene día libre, así que ni mencionen a ese tipejo. -Mmm, ¿ya andas marcándole territorio al enano con el Bruno?-Se burló Juan Andrés y le enseñé mi dedo del medio.-Ni bonito que fuera para que alguien sintiera por él. -No, es que tengo en frente de mí a dos seres majestuosos.-Dije sarcásticamente, pero no lo entendieron, no sé ni por qué a veces espero algo de ellos, cuando sé que no hay materia gris dentro de sus cabezas. -Bueno, si tienen el rato libre, podemos irnos a un estadero y nos echamos unas frías, los invitamos.-Dijo Pipe y Sergio de inmediato dijo que no. Él sí bebía, no tanto, pero sí lo hacía, pero no era buena idea ir a algún lugar de esos de mala muerte que frecuentan esos dos, que por diez mil pesos te dan dos cervezas y un rato con alguna prostituta con clamidia. También hoy era pleno día de semana, mañana debíamos madrugar. -¿Ustedes no deberían estar viajando?-Pregunté. -Algo, ya no tanto. Hacemos otras cosas más acá en la ciudad porque en el segundo viaje, por poco se nos voltea el camión y los libaneses por poco nos consumen a gritos, que flojera. No tenía que esos tres les daban ordenes, aún no tenía idea de nada. Al rato nos fuimos, cuando Sergio me jaló para dirigirnos hacia mi casa, ante las risas incrédulas de mis hermanos al no creernos que no estábamos en una relación y aún no lo comprendía, pero era lógico que lo pensaran, por las actitudes que tenía Sergio conmigo, que muy tarde las notaría.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR