Los días han pasado entre lamentos, pena y rabia. Aunque quiero dejar de pensar en él, no puedo, me cuesta demasiado poder sacarlo de mi mente. Ese maldito cucaracha lo tengo grabado como un tatuaje en mi piel y por más que deseo borrarla y sacarlo de mi vida, me es imposible. Mi subconsciente no ayuda en nada tampoco, me envía imágenes de él y de nosotros en todos nuestros encuentros, sobre todo el último, ya que considero que es el más especial de todos. Por qué no habían caretas de por medio, fuimos solo Lucas y Lorena por primera vez. Ese día fue especial, único, mágico e inigualable, día y noche que no olvidaré jamás. Fue el día que me pude entregar a él siendo yo, disfrutando de su compañía sin tener que evitar hablar, cambiar mi voz o llevar ese jodido antifaz que odio co

