Tanto Mariela como yo nos sorprendimos de que el tipo interrumpiera el acto sin haber eyaculado siquiera.
—¿Ya se va? —Preguntó la mujer, con las mejillas muy rojas.
—Sí, es una lástima que tenga que irme… a mí me gusta que me chupen la pija, sin eso no puedo seguir.
—Se la chupo —dijo Mariela al instante, dando un paso hacia adelante—. Se la chupo todo lo que quiera, pero no se vaya.
—No señora, usted ya dijo que no anda haciendo esas cosas, y se lo respeto. Lo que yo busco no es una señora “bien”, sino una puta que me coma la pija y se trague toda la leche.
—Puedo hacer eso —aseguró Mariela, con desesperación—. Se la chupo y me la tomo toda… si es que usted puede volver a…
—¿A cogerla? —Él se acercó, con una mano la tomó de la barbilla y con la frotó la concha—. Estás bien mojada… ¿eso querés? ¿Tenés ganas de que te siga cogiendo, como a una puta?
—Sí… sí… eso quiero.
—¿Y me la vas a chupar para que te coja, o porque te calienta hacerlo?
Ella dudó unos segundos, y al final decidió ser sincera, por más humillante que fuera:
—Porque me calienta… hace rato que quiero chupar una v***a… y que me acaben en la boca.
—Entonces, ¿qué estás esperando? Empezá a chupar.
Ella sonrió con timidez y se puso de rodillas. Fue instantáneo, abrió la boca y se tragó buena parte de esa pija. Empezó a mamarla demostrando que no tenía mucha experiencia en el asunto, aunque le ponía mucho entusiasmo. Probablemente ese era el primer pete de su vida… espero que lo haya disfrutado mucho. Es re lindo chupar vergas.
Sí, Amelia, sé que te va a resultar chocante que tu propia madre te esté diciendo esas cosas; pero si grabo estos videos es para que, entre vos y yo, no existan secretos. Me gusta chupar vergas y espero que algún día vos también puedas disfrutar de esa experiencia tan linda… y te doy un consejo de madre: Dejá que te acaben en la cara… y en la boca. Da un morbo increíble.
Seguramente eso lo descubrió Mariela, después de estar unos minutos dele tragar v***a. El Gasista eyaculó cargados chorros de espeso semen que empezarona cubrirle toda la cara, y la lengua. Ella masturbó al tipo todo el tiempo y cuando salió la última gota, tragó todo el semen que tenía la boca. Mariela sonrió con alegría.
—¿Te gustó, putita? —preguntó el tipo. Ella asintió con la cabeza, aún algo tímida; pero con una gran sonrisa—. Bueno, ahora te voy a seguir cogiendo… con la carita llena de leche, que te queda muy lindo. —Ella soltó una risita tonta—. ¿Tenés un lugar cómodo para ponerte en cuatro?
—Mi pieza.
Mariela se puso de pie y tomó de la mano al tipo, no se limpió la cara, lo cual agradezco. Fue muy morboso verla con esas líneas blancas decorándole la sonrisa. Cuando llegaron al dormitorio, ella no perdió el tiempo. Se puso en cuatro sobre la cama y con ambas manos abrió sus grandes nalgas, mostrando el interior rosado de su húmeda concha.
El Gasista la agarró de los pelos y empezó a montarla como si ella fuera una puta barata. En el dormitorio había más cámaras, lo que me permitió disfrutar de la escena desde varios ángulos diferentes. Por supuesto lo más lindo fue ver las penetraciones, que eran potentes y seguían un ritmo constante; sin embargo debo reconocer que me calentó mucho mirar la expresión de gozo y placer en la cara de Mariela. Ella parecía estar disfrutando de verdad, y eso me alegró mucho.
Antes de irse, el Gasista volvió a darle de tomar la leche, y ella lo recibió con muchas ganas y no tuvo ningún problema en tragarla.
Definitivamente Mariela Rufino se convirtió en una “Persona de Interés” para mí y con ella di mis primeros pasos en este juego llamado “Paraíso Voyeur”. Tengo más cosas para contar sobre ella; te las voy a narrar en una próxima ocasión. Te quiero mucho, Amelia. Espero animarme pronto a mostrarte todos estos videos. Aún me da un poquito de miedo saber cómo vas a reaccionar; pero sé que no lo puedo posponer eternamente.