Dedicación

2028 Palabras

Una vez escuché a dos mujeres del edificio, hablando en el ascensor. No suelo prestarle atención a las charlas sobre los precios de las compras o sobre la última película de moda. Pero cuando una de ellas mencionó a Mariela Rufino, paré la oreja. Se lamentaban de que la pobre Mariela fuera una solterona que estaba todo el día sola en su casa, sin marido y sin algún amigo que la visite. Entre las palabras de las mujeres se podía leer entre líneas: “La pobre Mariela está tan sola que no tiene nadie para coger”. Si esas mujeres supieran de la mitad de las pijas se comió Mariela en los últimos años, se quedarían boquiabiertas. Mariela pasaría a ser conocida como la puta del edificio. Pero esto no iba a ocurrir, porque Mariela se mostraba como una puta ante sus amantes; sin embargo frente al

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