Una vez me vuelvo a maquillar y me hecho perfume, recuerdo que no llevo bragas puestas. Me ruborizo y veo que mi novio va saliendo y lo llamo. Este voltea. -Sabes dónde quedaron mis.... Hago señas y el muy idiota no entiende. -¿Tus qué princesa? -Mis.... Vuelvo a hacer señas, pero él se vuelve a hacer el bobo. -Amor no te entiendo por señas. Suspiro. -Mis bragas. Digo algo bajito. -¿Tus bragas? Dice gritando y yo corro a taparle la boca con mi mano. El muy imbécil sonríe y se lleva las manos a uno de sus bolsillos. -¿Hablas de estas? Dice mientras las levanta. Él es alto a comparación mía y a pesar de que llevo sandalias altas no las alcanzo. Suspiro, cruzo mis brazos y hago morritos. -Lo siento, son ya mías yo las encontré. -Dámelas amor, no sabes que se siente estar desnuda.

