El día en el hospital está tranquilo. Pronto se acercan las vacaciones de mitad de año. Me encuentro descansando en la sala de médicos cuando entra Betty. -He! Suerte encontrarte. Cierro mi locker y la miro fijamente. -Siempre estoy aquí. Sigo antes de sentarme, su tierna sonrisa ilumina todo el cuarto. Se sienta a mi lado. -Necesito que me cubras esta tarde. Ruedo los ojos. -¿Quién es el próximo en caer? Esta me da un empujoncito y ambas sonreímos. Muerde su labio y de repente su expresión cambia, se le ve triste. Su mirada se pierde en el infinito y sus músculos se tensan. Nunca la había visto de esa manera. -Quieres contarme algo. Le ánimo para que hable y pueda salir de sus pensamientos. Niega con la cabeza y me brinda una sonrisa algo triste. -¿Me vas a cubrir? -Claro para

