Delfi
No recuerdo en qué momento dejé de sentir el suelo bajo mis pies.
Solo sé que la oscuridad me devuelve lentamente la conciencia.
El aire pesa.
Huele diferente y a sangre.
Abro los ojos con dificultad.
Todo está desenfocado, las luces blancas del techo me obligan a entrecerrar la vista mientras intento incorporarme.
Mi cuerpo no responde como debería.
Entonces lo veo.
Está de espaldas.
Muy alto, su cabello es oscuro.
La bata blanca que lleva puesta está salpicada de sangre reciente. Respira despacio, casi con una calma imposible, sus hombros se mueven lento, mientras observa una pared cubierta de informes médicos y radiografías, sus palmas están en la pared.
Mi respiración se acelera.
Doy un paso hacia atrás.
El piso cruje, el se detiene.
Sin girarse todavía, habla con una voz grave.
-¿Estás bien?
No entiendo la pregunta.
Trago saliva.
-¿Q-quién eres?
Por fin gira.
Unos lentes oscuros ocultan parte de su mirada. El cabello n***o cae desordenado sobre su frente.
Su rostro es extrañamente hermoso.
Y completamente inquietante.
Sonríe muy despacio.
-Ahora sí...
Su voz apenas es un susurro.
Pero, de repente, la sonrisa desaparece.
Niega una vez.
Luego otra.
Y otra más.
Su respiración comienza a romperse.
Se lleva una mano al pecho con fuerza.
-No...
Aprieta los dientes.
-Vete...
Da otro paso hacia mí.
-Vete... ya.
Mi corazón late tan fuerte que siento que me duele.
No sé qué hacer.
No sé si está intentando ayudarme...
Entonces levanta lentamente la cabeza.
Por primera vez sus lentes se deslizan apenas hacia abajo.
Alcanzo a ver sus ojos oscuros.
Demasiado oscuros.
Mis piernas dejan de responder, caigo de rodillas.
Él cierra los ojos con fuerza.
Su respiración se vuelve rápida.
-¡Te lo advertí!...
Habló con la voz gruesa, cuando vuelve a abrir los ojos, ya no queda rastro del hombre que dudaba hace unos segundos.
Solo hay un silencio aterrador.
En dos pasos está frente a mí.
No lo veo moverse.
Simplemente aparece.
Sus manos frías sujetan mi cuello con una firmeza que no llega a lastimarme, pero me inmoviliza por completo. Me toma por mis piernas y me sube a una camilla.
Mi respiración se corta.
Intento apartarlo.
Es imposible.
Él inclina ligeramente la cabeza mientras me observa con una intensidad insoportable.
Como si intentara memorizar cada detalle de mi rostro.
Sus dedos recorren con cuidado mi mandíbula, mis labios, levanta mi barbilla.
Su expresión cambia.
-Me encanta... No estás lastimada, Pero que lastima que ellos ya están muertos-
Hace una pausa, su ceño se frunce.. su mano me toma de la cabeza, besa mi cuello.. Mi cabello, desesperado.. mis mejillas.. mis ojos..
-Odio que toquen lo que es mío..
-Dejame, por favor..-
Susurré, el se aleja rápido, dejando un beso en mi frente, cae de rodillas ante mi..
-No...no puedo
Se levanta y retrocede apenas, respirando con dificultad.
Sus manos tiemblan.
Murmura palabras que no logro entender.
Mis lágrimas comienzan a caer sin control.
-¿Quién... quién eres?
Durante unos segundos solo me observa.
Después responde con una tranquilidad que me hiela la sangre.
-Tu hombre-
Alcance a escuchar, otro silencio.
Inclina apenas la cabeza.
-¿Que?..
-Soy un científico de la Unidad de Contagiados. Gabriel Monrre, para servirte-
Sus labios dibujan una sonrisa extraña.
-Y tú... eres la Calma que llevo años buscando- hablo bajito
Mi pecho se oprime.
Quiero correr.
Gritar.
Pero el miedo me mantiene inmóvil. El cierra los ojos con fuerza, como si luchara contra sí mismo.
Introduce una mano en el bolsillo interno de su bata.
Cuando vuelve a abrir los ojos, ya sostiene una pequeña jeringa.
Retrocedo desesperadamente.
-¡No!
Él suspira.
Por un instante parece sentir culpa.
-Perdóname...
Todo ocurre demasiado rápido, pero no siento nada, ni un pinchazo, el mundo empieza a inclinarse.
Las luces se deforman.
La habitación gira.
Lo último que veo es a Gabriel observándome en silencio, me sostiene con cuidado mientras la oscuridad vuelve a envolverlo todo.
-Mia y yo tuyo y tu mía y yo de ti- alcance a escuchar
........
-¡No!!
Abrí los ojos de golpe.
Mi respiración es rápida, por un segundo creo que sigo atrapada en aquella habitación, pero el olor a alcohol y el suave pitido de un monitor me hacen volver a la realidad.
Estoy en una sala médica, parpadeo varias veces.
Frente a una enorme ventana, un hombre escribe con absoluta tranquilidad sobre un escritorio de metal.
No levanta la cabeza, solo mueve la pluma con precisión.
Mi corazón se acelera.
Es él.
El hombre que me salvó...
O el hombre que intentó hacerme daño.
No lo sé.
Doy un paso hacia atrás.
El sonido de mis pies sobre el piso hace que deje de escribir.
Levanta lentamente la mirada.
No sonríe, no frunce el ceño, no muestra absolutamente ninguna emoción.
Solo inclina apenas la cabeza mientras me observa.
Hay algo en él...
Algo que me resulta extrañamente familiar.
Pero al mismo tiempo siento que jamás lo había visto realmente.
Antes de que pueda decir una palabra, la puerta se abre de golpe.
-¡Delfi!
Reconozco la voz al instante.
-¡Helen!
Ella corre hacia mí y me abraza con fuerza.
-¡Estaba tan asustada! Tus hermanos están como locos buscándote.
La abrazo todavía confundida.
-¿Qué... qué pasó?
-Les dije que estabas en esta unidad, que estabas a salvo. Les expliqué que el doctor Gabriel te salvó antes de que todo empeorara.
Levanto lentamente la mirada.
El hombre deja la carpeta sobre el escritorio.
Camina hacia nosotras con pasos lentos y seguros, mi pecho se oprime. Ahora sí puedo detallarlo, aparentan unos 28 años, no es tan delgado ni gordo.. No puedo detallarlo ya que la bata lo impide, solo se que su forma de expresarse es extraña, es frío y muy observador, sus labios ya no están tan rojos como la última vez, sus ojos no parecen tan filosos, y su cabello está arreglado.. respiro profundo.. Su aroma me envuelve, Pero cuando extiende su mano hacia mí, retrocedo de inmediato.
Aparto la mía como si me hubiera quemado.
Las imágenes vuelven de golpe.
Su voz.
Sus manos.
Eres mía, y yo tuyo.. Soy tu hombre..
Mi cuello.
Mi cabello.
Mis lágrimas.
Sus labios en mi cuello y manos..
Él arquea una ceja, serio.
-Tuviste un leve golpe en la cabeza cuando ambos caímos al suelo-
Da un paso más.
Se inclina apenas para observar la herida sobre mi frente.
Por la cercanía, mis labios casi rozan su cuello, noto como traga saliva, pero aún sigue frío..
Contengo la respiración.
Mi corazón golpea con tanta fuerza que temo que pueda escucharlo.
Pero él permanece completamente serio.
Profesional.
-Incluso sigue un poco inflamada-
Se incorpora lentamente.
-Después de que te puse a salvo llegó tu amiga. En ese momento me retiré.
Hace una breve pausa.
-¿Recuerdas eso?
Lo miro sin saber qué responder.
Porque...
Eso no es lo que recuerdo.
Niego despacio.
Gabriel mantiene la calma.
-Entonces es posible que el golpe haya mezclado tus recuerdos con un mal sueño, a veces sucede eso-
Me observa unos segundos.
-¿Tenías miedo?
Antes de responder, Helen suspira.
-Siempre tiene sueños muy raros.
La miro enseguida.
-Helen...
Ella levanta las manos.
-¿Qué? Es verdad.
Respiro hondo, no digo nada.
Helen cambia de tema con una sonrisa.
-Pero hay una buena noticia.
La miro.
-¿Cuál?
-Estamos exactamente en la empresa donde siempre has querido estudiar y trabajar.
Mis ojos se abren.
-¿De verdad?
Ella asiente emocionada.
-El doctor Gabriel es el encargado de esta unidad.
Miro al hombre, dl acomoda con calma sus gafas.
Helen continúa.
-Le pregunté si podríamos hacer nuestras prácticas aquí... y aceptó.
No puedo ocultar mi sorpresa.
-¿En serio?
Gabriel responde con la misma voz firme.
-Siempre que respeten cada una de las reglas-
Hace una pausa.
-Y aspiren a la excelencia-
Cruza los brazos.
-No me gustan los errores, ya que un error es un contagiado mas-
Un silencio incómodo llena la habitación.
Después vuelve a mirarme directamente.
-Ahora, señorita Delfi...
Su tono no cambia.
-¿Le gustaría pertenecer al Área de Contagiados?-
Lo pienso apenas un segundo.
Asiento.
-Sí.
Él simplemente hace una anotación en su libreta.
-Bien-
Cierra la carpeta.
-Sus hermanos llegarán pronto-
Levanta la vista.
-Cuando llegue a casa, infórmeles de su decisión, y me informa lo que ellos le digan-
Frunzo el ceño.
-¿Cómo sabe que vivo con ellos?-
Gabriel responde sin titubear.
-Porque en su expediente consta que sus padres fallecieron hace años y que sus hermanos son sus tutores legales-
Helen asiente lentamente.
-Sí... eso aparece en todos los registros internos.
Gabriel continúa como si estuviera leyendo una lista.
-También sé que la señorita Helen tuvo una relación con un paciente que contrajo el virus tras exponerse a una persona infectada-
Helen baja la mirada, el desgraciado le fue infiel..
-Actualmente permanece aislado en la cabina 009.
Ella aprieta los labios.
Gabriel habla con el mismo tono sereno.
-Usted no está contagiada-
Helen asiente sin levantar la vista.
Él continúa.
-Ambas están sanas-
Hace una breve pausa.
-Pero eso no significa que estén libres de peligro-
Nos observa a las dos.
-Nunca bajen la guardia. Un solo contagiado puede cambiarlo todo-
Levanto las manos en señal de rendición
-Entendido.
Miro a Helen.
-No nos pasará nada-
Intento bromear para aliviar el ambiente.
-Además... ¿quién querría fijarse en nosotras como pareja en medio de todo este caos?-
Por primera vez, Gabriel deja escapar una sonrisa de lado leve. Dejé de respirar
-Tiene razón-
Se hace a un lado.
-Pueden retirarse-
Helen sonríe.
-Muchas gracias, doctor-
Comenzamos a caminar hacia la salida.
Cuando paso junto a él, siento un roce muy ligero en mi cabello, me detengo de inmediato.
El sostiene entre sus dedos una pequeña hoja seca.
La levanta apenas, sin apartar su mirada de la mía.. Helen va adelante,
-Tenía esto en el cabello.
Helen se devuelve rápido
-Gracias, doctor-
Él deja caer la hoja en su escritorio.
No responde.
Solo vuelve a su escritorio, cuando salgo de la sala, no puedo evitar girarme una última vez.
Gabriel Monree ya está escribiendo otra vez.
Como si nada hubiera ocurrido, como si el hombre de mis recuerdos nunca hubiera existido, aunque creo que todo lo confundí.. Y solo fueron las pesadillas mezcladas, aunque sus ojos, y esa sonrisa de último fueron muy extraños.. Casi indeticas..
Pero llegaré al final de todo esto.. ¿Se suponía que el ex mi amiga había muerto? ¿Por qué dijo que está en el área 009?