Nos subimos al coche, al Audi A8, y conduje con Carlota, hasta Benalmádena, lugar que conozco muy bien y que me gusta mucho, aparqué el coche y llevé a Carlota a comer a un restaurante que conozco bien, donde tomamos una ensalada de pimientos y cebolla, y un buen plato de arroz, que estaba cojonudo, todo hay que decirlo, aunque, de nuevo, la camarera del restaurante, al ver a Carlota tan vestida, a pesar del calor (Le ordené a Carlota que se pusiera el abrigo y los guantes y todo), se sorprendió de verla así, y le preguntó, si no tenía calor, pero, para mi sorpresa, Carlota le respondió que eran “órdenes de mi Amo”, y dejó callada a la camarera. Como estuvimos comiendo en la terraza, pude fumar, algo que también había hecho durante todo el viaje de ida, y en el club de alterne, provocand

