Carolina ya había regresado a la normalidad, tras el castigo impuesto por Marta, se había pasado la noche del miércoles al jueves, y la mañana del jueves, escayolada, a ciegas, y con descargas eléctricas de baja intensidad recorriendo varias zonas de su cuerpo. Por la tarde, había tenido turno en el hospital, lo estaba ya terminando, y quería saber si podía pasarse por mi casa, para contarnos cómo iba Alessandra después de las cirugías a las que había sido sometida para modificar su cuerpo. Quedé con Carolina en que nos veríamos en mi casa en una media hora, lo que tardara en cambiarse de ropa si quería y en llegar con el coche a mi casa desde el hospital, Claudia también estaría presente. Tras colgar la llamada telefónica, seguimos con lo que estábamos haciendo Sara y yo, que estába

