Lara atendió la llamada de su móvil, la llamada era de Inés, su asistente personal, con quien no había hablado en todo el día, por lo que se encontraba algo preocupada y, Lara, tuvo que tranquilizarla, además, Lara, tenía que firmar papeles relacionados con su trabajo por lo que me pidió que, Inés, fuera a mi casa con los papeles, para que pudiera firmarlos. Lara le dio la dirección de mi casa a Inés, y, mientras esperábamos a que, Inés, llegara, lo que había sido interrumpido a nivel de follar, se reanudó. La repartidora de comida se desnudó, dejando ver su bonito cuerpo, todo natural, que no estaba mal para sus 19 años, aunque, unas tetas algo más grandes, le sentarían mucho mejor, y se puso el arnés que, Sara, le había dejado. La repartidora, comenzó a besar en la boca a Lara, que

