Alessandra y yo nos seguimos viendo las semanas posteriores. Lo pasábamos muy bien, tanto fuera como dentro de la cama. Los dos éramos muy abiertos sexualmente y teníamos mucha química. Conectábamos genial. Como Alessandra tenía exámenes y entregas de trabajo en esa época habitualmente me acercaba a la hora de cenar a verla. A veces Marta se quedaba con nosotros a cenar. Era una chica muy simpática y cogimos confianza rápido. Un día estábamos cenando los tres y Marta estaba muy agobiada. Le pregunté que ocurría. Me contó que tenía un problema familiar y que debía que ir a su ciudad pero no había combinaciones de transporte público. Su ciudad estaba a poco más de una hora en coche pero el enlace en transporte público era una pesadilla. En seguida me ofrecí a llevarla en mi coche. Alessandr

