Vuelvo a clases el día lunes por la mañana, me siento mejor, optimista y estoy dispuesta a hablar con Aidan, quiero aclarar las cosas con él de una vez por todas. Extraño su compañía, sus besos – aun cuando fueron pocos–, sus caricias, su todo. Entro en el instituto y todo sigue igual, compañeros gritando y riendo, profesores atareados, los deportistas coqueteando con las animadoras, rumores sobre Charlotte van y vienen; lo de siempre. Apresuro el paso, envuelta en mi ensimismamiento choco contra el cuerpo de alguien, más precisamente una chica y ambas caemos al suelo. —Ten cuidado— suelta tranquila, esa voz. —Lo lamento Charlotte— susurro ayudándola a levantar sus pertenencias. —¿Nos conocemos? — me observa algo confundida. ¿Es en serio? —Somos compañeras en casi todas las clases—

