Desesperación, eso es lo que siento al llegar al instituto. Desde el auto puedo ver todas las paredes empapeladas de arriba a abajo con fotos mías y de James, en la mayoría estamos juntos ya sea besándonos o en situaciones demasiado comprometedoras e incluso vergonzosas. Bajo lentamente del coche, mis ojos no se abren más porque eso no es posible o saldrían rodando de sus cuencas, comienzo a temblar por los nervios, todos los maestros observan las fotos y me miran, los alumnos cuchichean, se ríen de mí, me gritan groserías diciendo cosas poco propias de una señorita, me observan malintencionados y me señalan con el dedo. Veo al director ir y venir quitando todos los papeles de las paredes pero eso es en vano pues desde el techo del edificio lanzan pancartas con más y más fotos, por las v

