Matteo:
Ya he pasado mi primera semana de clases he tenido que ir a una clínica por mi estúpida imprudencia y calentura.
Por favor, amigo lector utiliza Condón
En esta semana ya hemos estado hasta el cuello de materia y por fin es viernes por lo que decidimos pasar por el gimnasio con Andrés y Bicho, ellos son como locos por las máquinas a mí me llama más la atención el boxeo por lo que me escribí en las clases que dicta el gimnasio.
Después del gimnasio llegue a darme una ducha muy relajante y me arregle, ya que habíamos quedado con los chicos de salir de fiesta.
Esta vez pase antes por la farmacia a comprar los gorritos.
Porque Bicho dijo que uno nunca sabe cómo termina la noche y no quiero repetir el susto de esta semana.
Llamo a Lex, pero ella no me coge el teléfono supongo que estaba en las mismas que yo saliendo de fiesta con sus compañeros de carrera dado que vi una foto en i********: con un vestido n***o que le quedaba espectacular, aunque siendo sinceros a ella todo le queda genial.
Me hubiese encantado estar allá para que bailara conmigo.
Pegando su espectacular cuerpo al mío...
Tocan la puerta trayéndome de vuelta a mi realidad, y recordándome la distancia que nos separa.
— ¡¡Estás listo para nuestro primer carrete juntos!!!
—¡Muy listo! — grito con el mismo entusiasmo que Bicho.
Llegamos a una discoteca gigante, claramente más grande que a las que acostumbraba a asistir con Lex.
Andrés y Bicho llevan una camiseta deportiva y unos jeans azules.
¡Si! ¡Van iguales!
Yo por mi lado llevo unos jeans negros una camiseta Blanca y una chaqueta negra de cuero.
Una vez dentro de la disco nos acercamos a la barra y pedimos unos tragos.
Veo que los chicos buscan a alguien con la mirada.
—¿Esperamos a alguien? —pregunto y ellos se ríen a carcajadas.
—Buscamos a quien invitar unos tragos. — me explica — Mira ves a esas tres mujeres que están en aquel reservado. — dice apuntando con la mirada y yo asiento. — Nos observan desde que llegamos y ellas serán nuestra compañía de la noche.
Ellos tomas unos tragos y caminan.
—Ven no te quedes ahí. — habla Bicho, y yo los sigo y nos acercamos al reservado.
—Hola bellezas... ¿están solas o acompañadas? — pregunta bicho de forma descarada con una sonrisa compradora y una de ellas responde de forma rápida devolviéndole la sonrisa.
— Llegamos solas. Buscando compañía. —
Mis ojos se posaron a la mujer que estaba en el centro, se notaba que era tímida y me encantaba, tenía unos ojos bonitos, pero no lograba ver el color por las luces de la disco.
Nos invitaron a quedarnos con ellas y yo me acerqué a la que había robado mi pensamiento.
—Hola me llamo Matteo. — dije dejando un beso en su mejilla.
—Yo Mariana. — habla con un poco de timidez.
Después de un par de tragos juntos y una gran charla me animo y le digo:
— ¿Quieres que bailemos?
Ella asintió y nos dirigimos a la pista y la apegué a mi cuerpo y sentí que mi contacto la afectó.
Pasamos una buena noche bailando, Andrés y Bicho me avisaron que iban a pasar la noche con las chicas por lo que yo me ofrecí a ir a dejar a Mariana en un Uber, porque mi padre dijo que está semana llegaría mi carro.
La dejé en la entrada de su departamento y nos despedimos con un tierno beso en los labios.
Lo que me gusto de ella es que no era como esas chicas lanzadas. Podría notar lo nerviosa que estaba, y eso me encantaba
Llegue a mi departamento y tenía la intención de llamar a Lex, pero eran las 3 de la mañana por lo que me resistí y solo me acosté y me dormí.
A la mañana siguiente me desperté temprano y me fui a una clase del gimnasio.
Realice mi clase de entrenamiento y luego realice máquinas.
Sentía que mi condición física estaba mejorando, ya que notaba más masa muscular en mi cuerpo.
Siempre fui bastante Delgado por lo que ganar masa muscular con la rutina indicada era fácil.
Mientras corría en la cinta, vi entrando al gimnasio a los hermanos relámpago, les puse así porque las mujeres con la que pasan la noche son tan momentáneas como los relámpagos.
Me duché en el gimnasio y me fui a casa, hice una vídeo llamada con mis padres para saludarlos y decirles que todo estaba bien.
Mi padre dijo que podría ir a retirar mi auto a la automotriz mañana lo cual me daba mucha emoción, también me comento que mi hermano estaba en la cuidad.
En Los Ángeles manejaba uno de los coches de mi padre, tengo licencia de conducir desde los 15 años, pero este será mi primer auto.
Al día siguiente me dirijo a la automotriz y me acerco donde la secretaria y digo el nombre de mi padre.
Se acerca un hombre y le comentó que vengo a retirar un coche.
—Puedes elegir el que quieras. — no logre ocultar mi asombro.
—Debe haber un error, mi padre dijo que tenía que retirar un coche, no elegir uno.
—Tu padre compró acciones en esta empresa, por lo que puedes elegir el auto que quieras.
Me emociona saber que mi familia ha adquirido nuevas inversiones, pero no me gusta sacar provecho de ello.
Por lo que decido buscar un auto lindo, pero no de muy alto costo.
Me voy feliz a mi departamento con un carro nuevo.
Decido llamar a Mariana para quedar y llevarla a cenar.
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Lex:
—¿Te gustaría que nos vayamos a un lugar más cómodo?
—La verdad estoy bastante cómoda aquí. — ¿de verdad pensaba que me iría con él?
¿Que acaso uno no puede salir solo a bailar a una disco? ¿Qué piensan que quieres pasar la noche con alguien?
— Iré por un trago...—me aleje hacia la barra y Diego me tomo del brazo de forma fuerte.
—Ven vamos a un lugar más cómodo— me asuste al notar que ahora no era una pregunta.
—Diego suéltame — subí mi tono de voz, para que me escuche sobre la música— bebiste de más, ya te dije que no iré a ninguna parte. — intente zafarme de su agarre, pero fue peor, dado que me retuvo con más fuerza.
— Dijo que la soltaras, ¿qué pasa? ¿la música te desconecto el cerebro?
Diego me soltó inmediatamente para enfrentarse a quien aún no veía por las luces de la disco.
Se lanzó para atacarlo, pero se tambaleó en el intento... definitivamente había bebido de más.
El hombre me hace una señal para salir de la disco y yo sin pensar lo sigo.
Espero que no sea un asesino
Estúpida conciencia.
Una vez fuera de la disco, puedo observar claramente al sujeto.
— ¿Denner? — pregunte sorprendida
— ¿Lexie?
—No lo puedo creer que haces en Los Ángeles, pensé que estabas en New York.
—Volví hace 2 días... Dios mío no pensé que volvería a verte. — note como su mirada recorría con descaro mi cuerpo.
—Has cambiado mucho, con ese aspecto no pareces de 16. ¿cómo te fue en New York?
— Muy bien, termine mis estudios y quiero organizarme para entrar a finanzas este próximo año por lo que trabajaré en la empresa de papá, como tu padre se cambió de sucursal.
— Me alegro mucho, ¿te apetece que nos tomemos algo?
—Me estas incentivando a beber sabiendo que soy menor de edad. — dice descaradamente
—Si no me equivoco ya hueles a alcohol. — dije acercándome a oler su cuerpo. — que más te van a hacer unos tragos con una amiga. ¿Vamos a mi casa a beber algo?
El asiente y nos subimos a su auto, no me sorprende que maneje a esta edad, Matteo también lo hacía desde los 15 años.
Llegamos a mi casa y nos servimos unas cervezas. Les mandé un mensaje a mis amigas avisando que estaba en casa, para que no se preocuparan.
—Cumpliste tu sueño, estas estudiando Derecho. — dice mirándome con una sonrisa tierna.
—No lo olvidaste...
— Jamás olvidaría nada de ti. —siento que lo dijo de forma impulsiva, porque luego nos inundó un leve silencio como si se hubiese arrepentido de lo que dijo.
Seguimos bebiendo y conversando sobre sus planes del próximo año y que ha sido de mi vida este año que estuvo estudiando en New York.
Sin darnos cuenta eran las cuatro de la madrugada.
—Debería irme, es muy tarde, me encantó volver a verte Lex— hablo nervioso y se levantó del sofá donde estábamos.
— No puedes manejar así... ya has bebido demasiado. No quiero que te lleven detenido por mi culpa.
— ¿Y qué propones?
— Puedes quedarte conmigo.
—No sé si es buena idea. — hablo en un susurro
— Vamos solo compartiremos cama. Mañana ya podrás manejar además quedan solo 4 horas para que sean las 8 de la mañana.
Tomé su mano y le mostré donde estaba mi habitación, me puse mi pijama y me acosté a su lado.
Él ya tenía los ojos cerrados, yo cerré los míos y sin darme cuenta me dormí.
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Denner:
Estaba en la disco tratando de distraer mi mente, había bebido un poco de whisky.
Me alegra que estas discos no pidan cédula para venderte tragos.
Estaba caminando por la pista dirigiéndome por otro trago cuando noto que un imbécil estaba tironeando a una mujer.
Odio a los hombres que tratan de ganar las cosas a la fuerza bruta. No porque las mujeres fueran el sexo débil, sino porque me molesta que no sean caballeros y que no las traten como se merecen.
Escuche como ella le pedía que la soltara y el muy cabrón no lo hacía.
— Dijo que la soltaras. ¿Qué pasa la música te desconecto el cerebro?
Intento enfrentarme y darme un golpe, pero se notaba que estaba borracho, ya que no podía mantener ni siquiera el equilibrio.
Le hice unas señas a la mujer que estaba con él y la saque de la disco.
Pensaba en ir a dejarla a su casa para que no se tope con ese c*****o de nuevo, pero ese impulso duro hasta el momento en el que escuche su voz.
—¿Denner?
La observo detenidamente y no puedo creer que sea ella.
—¿Lexie?
Todo vuelve a mi mente.
La razón por la que decidí alejarme de esta ciudad.
Estaba enamorado de la mejor amiga de mi hermano mayor.
El verla de pie frente a mí, logró un contacto con mi corazón, una sensación que jamás pensé volver a sentir., y menos por la misma mujer que siempre lo había generado.
A pesar de la distancia y el tiempo que estuve fuera de esta ciudad, recordaba cada rasgo de su cara.
Su cuerpo si había cambiado estaba más guapa, más mujer y eso me volvía loco, lo peor es que ella solo me veía como un crio, como el hermano pequeño de su amor platónico, porque si, ella está enamorada de mi hermano, todo el mundo lo sabe, excepto ellos.
— No lo puedo creer que haces en Los Ángeles pensé que estabas en New York.
— volví hace dos días... Dios mío no pensé que volvería a verte. — no puedo evitar seguir viendo su cuerpo.
—Has cambiado mucho... con ese aspecto no pareces de 16. ¿Como te fue en New York?
—Muy bien termine mis estudios y quiero organizarme para entrar a finanzas este próximo año por lo que trabajaré en la empresa de papá, como tu padre se cambió de sucursal.
Fue la explicación más larga que había entregado, necesitaba estar lejos de esta mujer, con ella siempre me gobernaban los nervios, y me convertía en una persona poco razonable.
Recuerdo la primera vez que reconocí que me gustaba.
Ella llego al cumpleaños de Matt con un vestido hermoso y quería bailar con mi hermano, pero él estaba con su novia, la cual siempre sintió celos de Lexie, y era obvio, Lex siempre fue hermosa y estaba pegada a Matteo siempre, ella no entendía la cercanía y obviamente se sentía celosa.
Ese día se me ocurrió la brillante idea de bailar con ella, bueno, al menos era brillante en mi mente, lo que yo no sabía era que ese día iba a comenzar mi calvario, bailar pegado a su cuerpo fue una tortura, ella causaba muchas sensaciones nuevas en mí, era un crio, bueno de cierto modo lo digo siendo, pero ella fue esa mujer que despertó en mi los primeros instintos de hombres, mi primera erección, mi respiración agitada, mi corazón latiendo como un loco, pero ella estaba tan pendiente mirando a Matteo desde la distancia, que no noto todo lo que en mi producía.
A pesar de que ella no notaba todo lo que en mi ocurría, no la deje sola en toda la noche, Matteo paso en la fiesta junto a su novia, y ella, aunque trataba de evitarlo, estaba triste, yo lo notaba y sabía que Matteo también.
Esa noche no logre dormir, sabiendo que solo nos separaba una puerta.
Porque como era la mejor amiga de mi hermano y mis padres la adoraban ella dormía en casa casi siempre. Incluso tenía su propio cuarto.
Pensé toda la noche en cruzar esa maldita puerta que nos separaba y besarla, quería actuar de manera impulsiva, ir donde ella decirle que me gustaba, todo lo que había causado en mí, pero me reprimí cuando apoye mi frente sobre la puerta de su cuarto y volví al mío.
— Me alegro Mucho... ¿Te apetece que nos tomemos algo? — Habla Lex sacándome de mis pensamientos, y trayéndome al presente.
— Me estas incentivando a beber sabiendo que soy menor de edad. — hable tratando de ser gracioso para eliminar esta tensión que tenía mi cuerpo.
Lo cual por cierto me salió horrible.
— Si no me equivoco ya hueles a alcohol. —dijo oliendo mi cuerpo... maldita sea. — que te van a hacer unos tragos con una amiga. ¿Vamos a mi casa a beber algo? — volvió a preguntar y esta vez acepte con un asentimiento de cabeza, sabiendo que es una mala idea.
Nos fuimos en mi coche hacia su casa, mientras manejaba no podía dejar de ver su piernas, se veían suaves y me picaban las malditas manos por tocarla, la deseaba como nada.
—Cumpliste tu sueño, estas estudiando derecho — anuncie con una sonrisa
—No lo olvidaste... — añade contenta
—Jamás olvidaría nada de ti. —mi pensamiento me traiciona porque al parecer lo anunció en voz alta.
Sigo bebiendo mi cerveza para que el licenció que causo mi comentario no sea tan intenso.
Luego de mi cuarta cerveza y de una gran charla, veo mi reloj y son las 4 de la mañana.
— Debería irme, ya es muy tarde, fue un gusto volver a verte Lex.
—No puedes manejar así... ya has bebido demasiado. No quiero que te lleven detenido por mi culpa.
—¿y que propones?
—Puedes quedarte conmigo.
—No sé si es buena idea. — claro que no lo era.
—Vamos solo compartiremos cama. Mañana ya podrás manejar además solo quedan 4 horas para las 8 de la mañana.
Tomo mi mano sin dejar que rechace la propuesta y me condujo a su habitación, me cautivo su olor al entrar, cerré los ojos para disfrutar su fragancia.
Cuantas veces no soñaste con esto. Solo aprovecha tu oportunidad.
Qué oportunidad es la mejor amiga de mi hermano.
Tu hermano ya no está.
Me estire su cama y su olor era más profundo, la almohadón y su sabanas olían a ella, apareció con un pijama que me dejo peor, la vi de reojo mientras me hacia el dormido, sería una larga noche, de eso estaba seguro.
Trate de respirar de forma calmada para similar que dormía, lo que era difícil teniendo en cuenta que mi corazón latía de forma demasiado agresiva, muchas cosas pasaron por mi mente cuando su calor me rodeo en el momento en que acostó a mi lado, miles de pensamientos me rodearon y generaron una erección.
Perfecto, ahora sí que no lograría dormir.
La observe dormir plácidamente y decidí irme, me levante de forma lenta y sin hacer muchos movimientos.
Definitivamente no lograría dormir con esta mujer a mi lado, No con un pijama minúsculo y con mis ganas acumuladas desde hace 1 año, siendo sinceros, aunque durmiera con un pijama de unicornio, estoy seguro de que la desearía tanto como ahora.
—No puedo dormir a tu lado sin desear hacerte el amor. — Susurre en su oído. Sabiendo que dormía profundamente.
***
Nuevo capitulo de esta historia.
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E.N.W