capítulo 1

2574 Palabras
Lex: Como comenzar a contar esto...— suspiro — Me llamo Alexandra Parisi, tengo el pelo rubio, el cual es largo. Llega a la mitad de mi espalda, mido 1.70 y soy de contextura delgada, mi piel es de color trigueña, bueno ... y esa soy yo. Les contare un poco más de mí, mi madre y mi padre se encargaron de criarme con mucho amor, no recuerdo ninguna pelea entre ellos, por lo menos no delante de mí. Fueron padres jóvenes, mi madre se embarazo a los 22 años, pero mi padre se hizo cargo desde el primer momento, mi abuela cuenta que ellos siempre se amaron, pero mi abuelo no quería a mi padre, porque él no tenía una buena condición económica, por lo que mi madre se alejó de su familia. Mi abuela aún se reúne con nosotros para navidad y año nuevo, ella adora a mi padre, porque dice que ve a kilómetros el amor que le tiene a mi madre. Vamos a lo importante. Mateo Ferrara es mi mejor amigo. Que les puedo decir de Matteo. Él ha estado ahí toda mi vida, hemos crecido juntos. Su madre siempre nos cuenta que se conoció con mi madre en la consulta con la ginecóloga, ambas estaban embarazadas a los 22 años, es increíble ¿No? Desde ese momento se hicieron muy amigas, nuestros padres son compañeros de trabajo. Como les conté mi padre no tenía una buena situación económica, y ellos se conocieron en una cita doble que planeo mi madre con la madre de Mateo, el tío Zack le dio a mi padre un empleo, dado que él tenía a cargo una prestigiosa empresa de construcción que era de su familia, pero que él era el presidente. Desde ese momento mi padre empezó a subir de rangos, y ahora es la mano derecha del tío Zack. A diferencia de mí, Mateo no es hijo único tiene un hermano llamado Denner, el cual es menor que yo por dos años. Con Mateo siempre estuvimos juntos. Él es bastante tímido, siempre le costó expresarse ante las mujeres, a diferencia de mí, yo siempre supe apreciarme. Aunque no era muy voluptuosa, siempre supe que era bonita y que atraía bastantes chicos. A medida que crecíamos, nos planteábamos nuevas metas en nuestras vidas, y una de ellas era estudiar medicina para Matteo. Sus padres siempre lo apoyaron. Por supuesto ¡era medicina! En cambio, yo siempre quise ser abogada, mi madre no estaba segura de ello, ya que mi abuelo era abogado y tenía una gran empresa a su nombre, pero quiero aclarar que yo no quería estudiar derecho para hacerme cargo de aquella empresa. Quería estudiar y pertenecer a un bufete exitoso de abogados, ganar mi prestigio, y luego de juntar dinero quería ser dueña de mi propio bufete y convertirnos en el mejor de la cuidad. Se que es difícil y son muchas cosas, pero yo sé que puedo lograrlo. A medida que va pasando el tiempo sé que se acerca la despedida, ya tenemos 17 años, y solo nos queda un año juntos. Hemos hablado del tema, que nos seguiremos llamando y hablaremos siempre, pero las cosa han cambiado entre nosotros, por lo menos para mí. Lo que siento por Mateo ya no es solo ese amor incondicional de amigos, siento que es mucho más fuerte. A los 17 años cuando Mateo comenzó a salir con la chica que le gustaba del instituto a la cual yo le ayudé acercarse, se alejó de mí, yo estaba muy feliz por él, lo veía bien con la chica, pero cuando todo se formalizo él ya no pasaba por casa tan seguido, y comencé a extrañarlo más de lo normal. A los meses después comencé a salir con un compañero de mi salón. él era muy guapo, me encantaba tenía ojos claros y pelo rubio, y era muy atento conmigo. Las cosas siempre fueron bien con él y así no me sentiste tan sola cuando Mateo no estaba. Un día Mateo termino con su novia. Lo vi muy mal nunca me dijo que es lo que ocurrió, pero ese día nos fuimos a pasar las penas a un bar, él se bebió casi toda la barra, no sé qué le había hecho esa zorra, pero de verdad estaba mal. Nos fuimos a una discoteca y bailamos toda la noche y luego le dije que nos fuéramos a mi casa. Llegamos de madrugada, para que mis padres no nos vieran llegar en ese estado. Pasó una semana en la que lo acompañé a emborracharse e ir de bar en bar. Agradecí que mis padres decidieran viajar, así podríamos pasar la semana de fiesta tranquilos con Matteo. Durante el día se lo pasaba casi toda la tarde durmiendo por trasnochar en exceso, uno de esos días, decidí invitar a mi novio para que viéramos películas juntos, estábamos sentados en el sillón cuando sentí Mateo bajar por la escalera y solo nos miraba. —¿Estas mejor? —Si...— hablaba sin apartar la mirada de mi novio. —podrías darme una aspirina Lex... tengo resaca. —Claro. Me dirigí hacia la cocina a buscar la aspirina y un vaso de agua, cuando volví note cierta tensión entre ellos, le entregue la aspirina y el vaso de agua a Matteo y los observe para ver si me explicaban que es lo que estaba pasando. —Me tengo que ir princesa. — dice mi novio rompiendo el silencio incómodo. —¿Paso algo? —pregunte confundida. —Nada solo tengo que ir a casa. Te quiero. — Me despido de él con un tierno beso en los labios y se marchó, desde ese día, han pasado dos semanas y mi novio no da señales de vida, yo lo llamaba, pero él no respondía, ni siquiera ha contestado mis mensajes. Y esto ya estaba empezando a fastidiarme. ¿Me estará evitando? — me pregunte a mí misma, y negué sin encontrar una razón para que él me evitase. Los días seguían pasando, y un día por fin se dignó a escribirme un mensaje y adivinen que decía: Amor: Lo nuestro no está funcionando. Quiero terminar contigo. Leí el mensaje y quedé impactada sin entender que carajo paraba, decidió terminar conmigo... ¡POR UN PUTO MENSAJE DE TEXTO! No sabía que había pasado, pero fui en busca de Matteo a su casa y lloré un buen rato, pero no quería hablar de ello, luego Mateo dijo que lo mejor era salir, le hice caso, salimos de rumba y después de unos cuantos tragos por fin hable. —No entiendo porque corto conmigo... hace dos semanas estaba todo bien. ¿Y ahora dice que lo nuestro no está funcionando? — siento como se me escapa un lagrima —Princesa no llores por ese imbécil... no se merece ninguna lagrima de tus lindos ojos. Yo solo abrace a mi mejor amigo, como extrañaba sus abrazos... Desde que había comenzado a salir con esa zorra que no venía y me abrazaba de esta manera. Y se lo que piensan... y ¡no! No estaba celosa... ¿o sí? Pasamos bailando toda la noche. Me encantaba bailar con él, dado que no me sentía pudorosa ni nada, de todos modos, siempre había sido mi mejor amigo, me había visto sin maquillaje y pasearme con pijama, me sentía muy bien a su lado, siempre ha sido así. Mientras bailábamos siento que se apega a mi cuerpo, ambos sudorosos por el baile, sin darnos cuentas nos perdimos en el ambiente, observa mis labios y yo solo miro sus lindos ojos cafés, en los cuales siempre me había perdido. Él se acerca peligrosamente a mis labios, y yo no pienso moverme, siento vibrar algo mientras le bailo y le susurro de forma coqueta por los nervios que invadían mi cuerpo. —Espero que lo que siento vibrar sea tu celular. — él me entrega esa sonrisa encantadora que me mata. Él toma mi mano, nos alejamos de la pista por el ruido, y cuando ya estamos fuera de la disco él contesta su celular. —Que pasa mamá.... si ya estamos por irnos, pasare a dejar a Lex y llego a casa... te quiero. — habló Mateo concentrado sin dedicarme ni una sola mirada —Era mi madre... que ya debemos volver a casa. —yo le entrego una dulce sonrisa, si hay algo que no necesitaba ahora era esta distancia con mi mejor amigo. Nos subimos en un taxi, y el silencio gobernaba el ambiente.... ¿no piensa hablar del casi beso en la disco? Al parecer no... Digo triste hacia mis adentros... quizás está arrepentido. El me deja en la puerta de mi casa y se despide con un beso en mi mejilla. Yo me adentro en mi casa y saludo a mi madre y a mi padre con un gran abrazo ya que los extrañaba demasiado. Me acuesto en mi cama y miro hacia el techo, no puedo dejar de pensar en el deseo que vi en sus ojos... el cómo miraba mis labios... ¡BASTA ES TU MEJOR AMIGO! No puede haber nada entre nosotros— pensé con dolor— él se marchará en unos días y yo quedare con el corazón destrozado... Quizás fue para mejor que no me besara... intento sentirme mejor, pero no estaba dando resultado. Porque tenía que sentir esto por mi mejor amigo... justo cuando va a marcharse. --- Matteo: No me gusta ver mal a Lex... pero es lo mejor para ella, aunque ella aún no se entere, por lo menos se podía decir que él tenía palabra. Ustedes se preguntarán ¿qué pasó? Paso que encontré a mi novia en la cama con él. ¡Si! Ellos nos engañaban a los dos, luego de este gran acontecimiento, decidí emborracharme y andar de fiesta toda la semana junto a Lex, el muy cobarde del novio de mi mejor amiga no apareció por su casa... yo creo que asumió que yo le conté todo lo ocurrido. Lo cual no hice. No porque lo defendiera claramente, si pensaba de manera egoísta, habría corrido hacia Lex para decirle no solo que le había sido infiel, si no que más encima había sido con mi novia. Pero no quería ver a Lex peor de lo que iba a estar después de que él la cortara, sabía que se derrumbaría, aun sin enterarse de que su novio le había puesto los cuernos, además de paso, lo hice para que fuese lo suficientemente hombre y le dé la cara a mi mejor amiga. Pero no, definitivamente era un cobarde, un día después de una gran noche en una disco me levanté en la casa de Lexie y bajé a tomar un vaso de agua. Y lo vi... sentí como la sangre me ardía... apreté mis puños y lo observé fijamente. —¿estas mejor? — me pregunto Lex pensando que mi mala cara era por la resaca. —Si. podrías darme una aspirina... tengo resaca. — dije para que creyera en sus conclusiones fallidas. —Claro. Ella se alejó a buscar la aspirina y a penas la vi desaparecer lo encaré. —¡Que carajo haces aquí! — espeté muy molesto. — Que crees... Mi novia me llamó y vine... —Si no quieres que le cuente lo que pasó entre tú y Sofía, te recomiendo que te alejes de ella por tu cuenta Lucas. —No serías capaz de hacerle daño a Lex. —¡No te equivoques! — alce un poco la voz— sí tengo que hacerle daño para alejarla de ti... lo voy a hacer. No dejaré que las sigas engañando. Ve y quédate con Sofía. En ese momento llego Lex con una aspirina y el vaso de agua... sé que se dio cuenta de la tensión que había. Pero él nos sacó de un silencio incómodo. —Tengo que irme princesa. —¿Paso algo? —Nada solo debo ir a casa. Te quiero Se despidió con un beso de ella y yo no pude evitar fulminarlo con la mirada Lexie me contó que había llamado y mensajeado a Lucas desde ya dos semanas. El muy hijo de puta no fue lo suficientemente hombre para dar la cara delante de Lex. Y la había cortado por un mensaje. Estábamos en la disco bailando y no pude evitar mirar con detenimiento a Lexie. Ella siempre fue muy bella... Es delgada, sus ojos son un precioso color celeste, tan profundos que me pierdo en su mirada, su cara es pequeña por lo que queda perfecta con su cuerpo y su piel, su pequeña nariz. Su pelo con ese olor a vainilla... sus curvas... Sin darme cuenta la apego a mi cuerpo y observo sus carnosos labios y me muero por morderlo. Ella estaba levemente sudada, y su piel brillaba bajo las luces de la disco. Estaba a punto de juntar mis labios con los suyos... cuando algo vibra en mi bolsillo. —Espero que lo que siento vibrar sea tu celular. —Si supiera todo lo que me hace vibrar... que me muero por besarla y acorralarla en una esquina de la disco. Tome su mano y la saque de la disco para poder la llamada que estaba entrando a mi celular. — Que pasa mamá.... —Hijo a qué hora llegarás a casa. —Si ya estábamos por irnos... pasaré a dejar a Lex y llegó a casa...Te quiero. La miro y veo esos lindos ojos, evite su mirada de forma rápida, había estado a punto de besar a mi mejor amiga y mandar al carajo todos nuestros años de amistad — Era mi madre... que ya deberíamos volver a la casa. En el taxi... no sabía cómo entablar una conversación después de casi comerle la boca. Y me di cuenta de que era un error que pasara algo entre nosotros... ella es mi mejor amiga... yo pronto me iré de la cuidad. Además, no me gustaba sentir esta incomodidad con ella. Nunca me había así con ella, y no quería empezar ahora. La deje en la puerta de su casa y me volví a subir al taxi para dirigirme a mi casa. llegué a casa y me acosté a dormir... pensando en ese casi beso, desperté y corrí de forma impulsiva a su casa, sus padres no estaban, la besé, y sin darme cuenta estábamos envueltos en placer. La tenía bajo mi piel, su cuerpo era tan suave como siempre lo imagine... mis manos estaban perdidas en su centro y me encantaba sentir lo húmeda que estaba solo con mis besos y caricias. Sus labios me besaban con desesperación, la bese como nunca he besado a nadie, su boca se movía en sincronía con la mía, lo cual me calentaba más de lo que estaba. sin pensarlo la penetre suavemente, podía sentir como encajábamos a la perfección, aumente la intensidad sin darme cuenta la pasión me consumía. Quise disminuir la intensidad porque ella no era como Sofía, pero ella me miro con esos ojos celestes llenos de pasión y lujuria y dijo — no pares... más rápido. — no tenía que decírmelo dos veces, la folle como siempre quise hacerlo, con tanta fuerza... hasta que mis manos quedaran marcadas en su dulce piel. *** Primer capitulo mis bolitas de pasión. republicando esta bella historia. Denle click al corazón y dejen sus comentarios. los quiero ❤?
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