capítulo 2

2823 Palabras
Lex: Hoy es un día caluroso, hay un sol radiante, ninguna nube cubre el cielo. Me dirijo al centro comercial con un pantalón corto y un top, luego de dar unas cuantas vueltas por muchas tiendas, he encontrado el regalo perfecto, tengo en mis manos un perfume exquisito y un reloj muy bonito. Espero que le guste el perfume, el reloj estoy segura de que le encantara, la semana pasada le dije que me acompañe a buscar un par de aros y el vio este reloj por la vitrina y dijo que le gustaba. He tratado de no pensar en el casi beso... no quiero poner el tema de conversación y que luego se marche enojado conmigo, o peor que se marche y yo quede hecha un enredo de emociones, sabiendo que el siente algo por mí y debe marcharse. Una vez que tengo mi compra lista decido caminar a casa, con mi madre decidimos hacerle una despedida a Matteo, sé que ella lo aprecia como si fuera su propio hijo, decidimos hacerla la noche antes de que se marche a Boston. Ya solo faltan días para que se marche, le he ayudado a empacar unas pocas cosas que se llevara, ya le confirmaron que está en la universidad a la que el postuló, me siento muy confundida. Estoy muy feliz por mi mejor amigo. Pero a la vez me siento triste, porque sé que ya no lo veré tanto como antes. Mi madre dice que con la universidad apenas tendré tiempo para poder socializar, y lo mejor para i era creerle, además dice que conoceré nuevos amigos, pero nadie jamás podrá remplazar a Matteo, él es irremplazable, y sé que ella lo sabe, pero intenta verme bien. Ustedes se preguntarán qué es de mi exnovio, pues la verdad es que no he sabido nada de él... es como si se lo hubiese tragado la tierra. No es que quiera volver con él, la verdad no lo merece, no después de la forma tan cobarde en que termino lo nuestro. Al día siguiente me despierto de mal humor mañana es el último día de Mateo en la cuidad, me levanto de mi cama, son las 8 de la mañana y mis padres ya no están en casa, decido ir a la casa de Matteo ya que decidimos pasar este último día juntos, abro la puerta y me sorprende verlo sentado en el pasillo a la salida de mi casa, observando el piso. No puedo evitar ver lo bien que se ve. — ¿Qué haces aquí afuera?, son las 7 de la mañana Mateo. — Solo es un día difícil... —noto cierta nostalgia en su voz. — Pasa... ¿hace cuánto llegaste? —15 minutos. —¿Porque no tomaste la llave bajo la alfombra y entraste a la casa? —Estaba pensando en cómo decirte... — hace una pausa y da un gran suspiro. —Que quieres decirme — pregunté intrigada. — Te extrañaré princesa. — yo lo abrazo y me hundo en su pecho, ante la sensación de dolor que se plantó en mi pecho —extrañaré tu olor... tu presencia... tus mañas. — rio por el ultimo comentario. —Yo también te extrañaré... esa sonrisa que alegra mis días... — acaricio su mejilla. — ¡Ya!, no vamos a pasar nuestro último día tristes ¿O sí? —Te he traído un regalo de despedida... — introduce su mano en el bolsillo de su pantalón y saca una cajita de terciopelo. — Yo debería darte el regalo Matt, tú eres el que se marcha. — Es para que siempre me recuerdes... — si supieras que jamás lo olvidare. Él abre la cajita de terciopelo y veo un hermoso colgante. Tiene una plaquita que por un lado tiene una A y por el reverso tiene una M. —Me encanta.... Espérame te daré tu regalo. — subo a mi cuarto y busco la caja con el reloj y el perfume. —aún no los envolvía, le entrego la caja y su perfume, lo primero que hace es ver el reloj. —Me gusta... por eso me llevaste contigo a la joyería. —me entrega una sonrisa de lado. Yo tomo la caja de perfume y le hago una seña para que levante su cuello, él obedece y yo le aplico un poquito, me acerco y huelo lo bien que le queda en perfume en su piel. — Con este olor conquistaras a todas las mujeres de Boston. —él no dice nada y solo me sonríe. Luego de la entrega de los regalos salimos de mi casa y pasamos el día en el centro de la cuidad, pasamos por el cine, comimos helados y antes de volver a casa fuimos a un parque al cual íbamos cuando éramos pequeños. Nos acomodamos en el pasto bajo un árbol, en cual escalábamos cuando niños, él se sienta y yo me acomodo delante de él para que pueda abrazarme por la espalda. Nos quedamos así más de una hora... sin decir ninguna palabra y dejando que los recuerdos nos invadieran. Iba a extrañar mucho a Matteo no solo porque era mi mejor amigo, sino porque le quiero conmigo. Pero sé que este es su gran sueño y no quiero arruinarle su último día diciéndole que me encantaría que se quedara en la cuidad... que estudie medicina a mi lado... para poder acompañarlo en esas largas noches de estudios. Nos dirigimos a casa para darle la sorpresa de la cena... en mi casa estarán sus padres esperando a que lleguemos. El piensa que en casa no hay nadie por lo que avanzamos abrazados a paso lento, cuando introduzco la llave, él me toma del brazo, me volteo, pero primero abro la puerta y se escucha el gran grito, recordándome que no estamos solos. —¡¡ SORPRESA !! — observo como Mateo los mira sin entender en un comienzo, pero después se acerca a mi madre para abrazarla. —serás el mejor médico de la historia. Mi padre se acerca y lo abraza y dice: —Mucha suerte. Sus padres no dicen nada y solo se dan un abrazo familiar. Quiero saber si Matt me iba a decir algo antes de abrir la puerta. Pero no quiero arruinar la Cena. Terminamos de comer entre platicas y miradas disimuladas entre nosotros, al saber que dejamos algo inconcluso, todos comienzan a despedirse y me rindo ante la idea de que ya no podremos conversar a solas y saber aquello que le había hecho detenerme antes de abrir la puerta. —Nos vemos mañana en el aeropuerto— dijo con una gran sonrisa. —Claro que nos vemos... te quiero. Cuando llego a mi habitación no puedo evitar las lágrimas que salen solas por mis mejillas, levanto la mirada al escuchar la puerta de mi cuarto abrirse, mi madre me observa y comienza a acercarse cautelosa. — Linda... Matt seguirá siendo tu mejor amigo, aunque esté en Boston. — yo corro a sus brazos y me acurrucó en su pecho. — Lo extrañaré demasiado... no sé cómo haré para pasar mi vida sin él. —Hija ... seguirán comunicándose. —No mamá tu no entiendes... —Claro que entiendo hija... —ella levanta mi mirada —todos lo entendemos... ustedes son amigos hace mucho tiempo y los sentimientos cambian a medida que ustedes crecen... —yo solo la abrazo. Ella se acuesta a mí lado, acaricia mi pelo y espera a que me duerma. A la mañana siguiente me levanto y voy al aeropuerto. Nos abrazamos casi la mayoría del tiempo que estuvimos en el aeropuerto. —Promete que por lo menos lo pasarás bien allá. —Me será muy difícil estar tan lejos de ti. —Iras, y cumplirás tu sueño...terminaras tu carrera con honores y volverás aquí a ejercer. Y cuando vuelvas volveremos nuestra amistad será como siempre. Además, puedes viajar para las vacaciones o navidad. Escuchamos que llaman por el altoparlante a los pasajeros del vuelo de Matteo. —Claro que lo haré... Te.... te adoro mi niña hermosa. Nos dimos nuestro último abrazo... en el cual entregue todo mi corazón y sentí como si el igual lo hubiese hecho... Nos separamos y él se va. —Te amo — digo una vez que ya está lejos. --- Matteo: Despierto inquieto, sudando y con una erección de mil demonios. Me siento en la cama ya que dudo que puedo seguir durmiendo, no con este dolor en mi entrepierna que no desaparece. Decido darme una ducha fría, ya que son solo las 4 de la mañana. Me meto en la ducha y al ver que mi erección no desaparece tras una media hora metido en el agua helada, decido darme un relajo. Traigo a mi mente los recuerdos de ese sueño. Lexie desnuda y mojada para mí... reaccionando a mis caricias, gimiendo mi nombre, pidiendo que le diera más duro. Imagino lo rico que debe ser tocarla y llevarla al cielo, en la vida real y no en un puto sueño. Luego de ver una vida lujuriosa y altamente s****l junto a Lexie consigo mi liberación. Me recuesto en la cama y pienso que no podré ver más a esa niña hermosa con la que me crie. Las horas pasan y no consigo conciliar el sueño, me levanto de la cama y decido vestirme y salir a verla, tomo en mis manos aquel obsequio que le compré, quería confesarle lo que sentía, pero me aterraba irme y saber que la perdí por un arrebato de sinceridad. Mientras voy camino a su casa, observo la cadena en mis manos, en ella tenía nuestras iniciales, espero que le guste u con ella me recuerde cuando estemos separados por varios kilómetros. Una vez que llegó a su casa miro la hora y son apenas las 7:00 de la mañana pienso si entrar y tirarme encima de ella, besarla y confesarle que la amo. En mi cabeza pasan tantas opciones de como confesarme delante de ella y al final me siento en la entrada de la su casa y me tomo la cabeza con las manos. Esta era la decisión más difícil de mi vida, no quiero alejarme de ella, quizás podría estudiar medicina aquí y no irme a Boston, de todas formas, sería un gran médico, independiente de donde decidiese continuar mis estudios, pero ella sabía que este era mi sueño, Lex jamás permitiría que los abandone por quedarme aquí a su lado. No se cuenta ha pasado, pero levanto la mirada y está ella observándome. — Que haces aquí afuera, son las 7:30 de la mañana Matteo. Vine a confesarte todo lo que me haces sentir— fue lo que pensé, pero no lo que dije — Solo ha sido un día difícil... —Pasa, ¿hace cuánto llegaste? —15 minutos— mentí sabiendo que llevaba media hora sentado y pensando cómo hacer esto. —¿Porque no tomaste la llave bajo la alfombra y entraste a la casa? —Estaba pensando en cómo decirte... —hago un silencio porque no sé cómo decirle que la amo. —Que quieres decirme —Te extrañaré princesa... —ella me rodea con sus brazo — extrañaré tu olor... tu presencia...tus mañas. — Ella sonríe ante mí última frase. —Yo también te extrañaré... esa sonrisa que alegra mis días. —acaricia mi mejilla y siento una pequeña corriente ante su tacto. —¡Ya!, no vamos a pasar nuestro último día triste ¿O sí? — claro que no, pensé mirando su linda sonrisa. —Te he traído un regalito de despedida—saque la cajita que tengo en mi chaqueta. —Yo debería darte el regalo Matt, tú eres el que se marcha. —Es para que siempre me recuerdes — dije sonriendo, ella abrió la pequeña caja y veo sus ojos llenos de ilusión al ver el colgante. —Me encanta, espérame voy a buscar tu regalo. — ella va en busca del regalo y llega con dos cajitas sin envolver y me los entrega. — aún no los envolvía. Lo primero que veo es el reloj... —Me encanta, es muy bonito — lo tomé en mis manos y me lo puse en la muñeca derecha— Ella toma la caja del perfume y me dice que levante el cuello y yo obedezco. Me aplica un poquito y el olor me gusta... bueno me hubiese encantado todo lo que ella decidiere regalarme. Ella acorta la distancia entre ambos y se acerca a mi piel, lucho con todas mis fuerzas para no agarrarla de la cintura, apegarla a mi cuerpo y besarla por todas partes. —Con ese olor conquistaras a todas las mujeres de Boston. Si supieras que no quiero conquistar a nadie más que a ella. Sonrió al pensar un futuro con ambos juntos. Luego de entregar los regalos salimos al cine, pasamos por helado y llegamos al parque que siempre veníamos cuando pequeños. Nos recostamos en el árbol que jugábamos cuando éramos unos críos y nos quedamos ahí, sin hablar solo mirando el parque. la tengo pegada a mi pecho abrazándola... sí solo me dijeras que quieres que me quede, yo me quedaría aquí contigo y no me alejaría jamás de tu lado. — pensaba de forma constante mientras acariciaba su cabello. Luego de una hora me ofrezco para acompañarla a casa, caminamos en un silencio que no era incomodo, pensé todo el camino en decirle que me pida que me quede junto a ella e intentemos tener una relación que no sea de amigos. Cuando llegamos ella abre la puerta y yo le tomo del brazo con la intención de besarla, pero cuando tengo el valor suficiente se escucha un gran grito de fondo. — ¡¡¡SORPRESA!!!—todos observan mi reacción y yo demore un momento en acercarme abrazar a la madre de Lex—Serás el mejor médico de la historia— luego voy donde su padre— mucha suerte. — me desea con un gran abrazo. Vi a mis padres muy emocionados y me acerqué abrazarlos. Observo a Lex durante toda la Cena y me pregunte qué hubiese pasado si esta cena no hubiese estado programa... quizás aun estaría perdido en sus labios, o quizás estaríamos discutiendo la confusión de mis sentimientos, lamentablemente era algo que jamás averiguaría, mañana debía marcharme y dejar a mi mejor amiga y aquella mujer de la que me había enamorado sin saber el momento exacto en el que todo había sucedido. Una vez que terminamos de comer, nos despedimos. — Nos vemos mañana en el aeropuerto. — Digo observando a Lex —Claro que nos vemos. Te quiero. No hable durante todo el camino a casa, cuando llegue me recosté en mi cama, mientras miraba mis maletas con cierta nostalgia mezclada con felicidad. No quiero alejarme de ella... pero este siempre ha sido mi sueño... y prometí que apenas me gradué de medico volvería a esta ciudad, para poder ejercer aquí, y estar a su lado, y eso haría. *** Al día siguiente me levante un poco desanimado... y ustedes dirán ¡TE VAS A CUMPLIR TU SUEÑO! pero en todos mis sueños estaba presente Lex, y para cumplir este debía dejarla aquí, y eso me duele demasiado. Llego al aeropuerto, Lex ya estaba esperándome, ella corre a mis brazos y me pierdo en su cuerpo, la apretó más hacia a mí, siento que la pena me invade... quiero estar con ella, me gustaría que se fuera a Boston a estudiar, pero ella quiere ganar su prestigio de abogada aquí en Los Ángeles, desde que sea estudiante de derecho, es su sueño y yo la apoyo en eso. — Promete que por lo menos lo pasaras bien allá. —Me será muy difícil estar lejos de ti—dije de manera sincera. Ella levanta mi mirada y me observa a los ojos. — Iras, cumplirás tu sueño, terminaras tu carrera con honores y volverás aquí a ejercer. y cuando vuelvas nuestra amistad será como siempre. Además, siempre puedes viajar para las vacaciones o navidad. yo asiento y escucho al alto parlante avisando que los pasajeros de mi vuelo debemos ir subiendo al avión. — Claro que lo haré... te... te adoro mi niña hermosa. — dije con mi corazón en la mano. Estuve a punto de decirle que la amaba, pero no puedo hacerle esto, no cuando me voy a subir a un avión y estaremos tan lejos. Nos abrazamos... con todo ese amor que teníamos guardado, con la tristeza de alejarnos, el saber que ya no la veré todos los días. Nos separamos y caminé sin mirar atrás, porque sabía que si la miraba volvería sin dudarlo. *** Nuevo capitulo... hoy vemos esta triste despedida. Espero que les guste. No se olviden de dejar sus corazones, para que esta historia llegue a más personas. Los quiero mis bolitas de Pasión.
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