—¡Perséfone! —un grito desgarrador se escuchó en el inframundo. Ares y Charon fueron a buscarlo, él estaba tratando de crear un portal a ese lugar, pero al no conocerlo no podía llegar hasta ahí. —¿Esta bien, amo? —Minos apareció justo al frente de Hades. —No—dijo determinado—, necesito que busques un santuario de mariposas al sur. Diles a los otros dos que te ayuden. —Amo, hay trabajo aquí, la última vez que descuidamos el inframundo nos llenamos de almas. Los ojos de Hades se volvieron más azules. —¿Estas desobedeciéndome—lo miro de arriba a abajo—, diablillo? —Eso jamás amo, planeare algo con Éaco y Radamanto para encontrarlo lo antes posible. Minos supuso que se trataba de otra cita de Hades con Perséfone así que no le tomó la importancia debida. Simplemente hablo con Éaco y Ra

