Capítulo V

2119 Palabras
Llegar en casa de Jay no resultó ser muy difícil, su amigo la había abordado llenándola de preguntas y una en específico la abatió. — ¿Qué es lo que te ha pedido Bélanger para ayudarte con Félicie? —preguntó tenso después de un tiempo. Aquello era algo lo cual no había meditado sin embargo ahora no tenía mucha importancia, cuando Damon la ayudara con Felicité cumpliría con su demanda sin vacilar, ella era una mujer de honor. —Aún no lo sé Jay yo… Él se levantó tan rápido como de la silla mirándola realmente furioso. — ¡¿Cómo es posible que hagas algo tan irresponsable Ekaterina?! ¡Acabas de vender tu alma al diablo! Ella suspiró ante sus palabras sintiéndose temblorosa. Ella más que nadie lo sabía pero escuchárselo a Jay la puso en alerta. —Yo firmé mi sentencia Jay, no hay marcha atrás confío que Damon traiga sana y salva a Félicité. El pesar en su voz causó que la rabia de Jay cambiar a preocupación infinita, entonces la abrazó buscando su consuelo. — ¿Sabes que yo nunca te dejaré sola, no? Ella asintió aceptando su abrazo cálido, estaba cansada de todo eso. —Lo sé Jay, solo, no quiero incluirte en mis problemas. Jay la soltó mirándola dolido por sus palabras y un poco de molestia cubrió su rostro. — ¿Qué dices pequeña bruja? ahora son nuestros problemas, estamos juntos en esto. Ekaterina sonrío a duras penas suspirando, Jay no tenía idea de cuál era su mundo y tampoco quería incluirlo en el mismo, su mejor amigo era inocente. Y ella se encargaría de que saliera ileso de todo el caos que la rodeaba. —Debo irme —le anunció. —Te acompaño, es tarde. Ekaterina abrió los ojos con temor y se apresuró a responder. — ¡No! Es decir, necesito meditar las cosas un poco y me hará bien caminar. Jay frunció el ceño dispuesto a discutir sin embargo ella fue más rápida. —Solo voy a caminar una cuadra, Bélanger me recogerá allí —mintió porque de no ser así Jay no dejaría que se fuera. —No me gusta esto ¿Por qué no viene a buscarte aquí? Perspicaz, inteligente y muy guapo diría Diana si estuviera con ellos ahora mismo pero Ekaterina se limitó encogerse en hombros y responder con simpleza. —No le caes bien. Jay chasqueó su lengua. —El sentimiento es mutuo, hay algo extraño en él… No tienes ni idea mi querido Jay. Ella se acercó para despedirse y finalmente él la dejó ir. Al salir a la calle el frío viento azotó contra su cabello oscuro removiéndolo. Ella no supo si era una locura lo que estaba por hacer pero necesitaba hacerlo, de ello dependía la vida de su hermana. —20 minutos para las 09:00 —murmuró inquieta—. Lo siento mucho Damon. Estuvo caminando hacia Nightmare con un sentimiento de terror y desasosiego que hacía mella en su interior. Nunca le había gustado mucho el silencio y ahora mucho menos que deambulaba por esas calles solitarias, le daba muy mala espina todo aquello pero mientras todo resultara para el bien de su hermana caminaría por las mismísimas brazas del inframundo si era necesario. —Estoy aquí —tuvo la osadía de constatar. Pero no supo si debía entrar o esperar a fuera casi se echó a temblar cuando vio a un hombre con aspecto malévolo y una sonrisa escalofriante emerger de las sombras. —Bellísima Ekaterina al fin nos conocemos, acércate, no voy a dañarte. Ella apretó la mandíbula furiosa, ese hombre, ese ser despreciable tenía a su hermana porque la quería a ella, si supiera que ella no era más que una humana sin poderes, pero aquello no podía saberlo él si lo sabía podría dañarlo todo. —Ya, seguro que el infierno está lleno de psicópatas que dicen esas mismas palabras que acabas de decir, no me fío de ti, ¿Dónde está mi hermana? Lo escucho carcajearse y eso fue suficiente para dar un paso atrás, tus lágrimas amenazaban con salir mientras que su respiración se agitaba considerablemente. —Hagamos un trato, liberaré a la pequeña brujita si tú, querida princesa mía te acercas. —Discúlpame por no creer en las palabras de un psicópata hechicero pero lo que soy yo no daré un paso más hasta que liberes a Félicité. Las fracciones del sujeto se endurecieron mientras que sus ojos cambiaron de verde aún borgoña intenso que la hizo jadear por la impresión. — ¿En serio? así lo has querido princesa mía, las cosas por las malas resultan aún más excitantes. Culminando sus palabras Ekaterina se vio rodeada de 4 hombres con aspectos demoníacos ante ella, no, no eran hombres... Nunca antes había estado en la presencia de un demonio pero ahora estaba entre cuatro de ellos, tenían todas las características. Todos se acercaron hacia ella ocasionando que su corazón latiera desbocado y las lágrimas descendieron por sus dulces fracciones. Buscó algo a su alrededor para defenderse pero no encontró absolutamente nada, el temor la azotó cuando una de esas bestias tomó su brazo pero en menos de 2 segundos ya se encontraba fuera de su agarre. Alzó la mirada perpleja y fue de allí cuando se encontró Damon peleando contra ese ser infernal. El alivio la tocó y pudo permitirse respirar más tranquila sin embargo la cosa cambió cuando observó que otro de los cuatro que la habían acorralado se acercaban a él por la espalda, su corazón se aceleró aún más por el miedo que sentía ante cualquier daño que pudieran causarle a Damon, sin pensarlo demasiado tomó una navaja que había llevado en su bota y la empuñó sin que la bestia se diera cuenta de su presencia y con una rapidez no característica en ella llegó a sus espaldas, pronto se trepó a ella ocasionando que la criatura infernal comenzar a mecerse como poseído para lanzarla lejos de él. Ella sin embargo no se soltó y con la navaja le rasgo la piel de la garganta degollándolo, la única forma de que murieran. Acto seguido se lanzó al piso antes de que su gran cuerpo impactara con el suelo callejero. Aquello ganó la atención de Colin quién peleaba con dos más y Damon quién se encargaba del otro, aunque no solo de ellos sino también de las bestias. Todos quisieron ir a por ella gruñendo palabras dichas en un idioma inentendible pero Damon y Colin los mantenían bien ocupados. No obstante uno de los de Colin escapó de él para ir a por ella, aterrada por la bestial figura a punto de asesinarla blandió la navaja como si se tratara de una espada, con las piernas como gelatina a punto de vociferar un grito de angustia. Pero antes de lo previsto Damon dio un golpe casi mortal al que luchaba contra él y tan rápido como pudo lanzó una espada al que corría hacia ella clavándosela en el torso lo que causó que la bestia se dejara caer al suelo aullando de dolor pero de Ekaterina sabía que eso no le dolería por mucho tiempo, su carne volvería a restaurarse alrededor de la espada incrustada, así que nuevamente con su navaja se acercó a paso firme doblando sus rodillas se dejó caer al suelo y sin vacilar lo degolló al igual que al otro. Su mirada buscó a Damon y lo vio mirarla con alivio pero 2 segundos después fue golpeado por el otro quién ya había recuperado el conocimiento. Por primera vez coincidían sus miradas pero la de Damon fueron como 2 espadas golpeando a su rival y para sorpresa de Ekaterina la criatura infernal bajo la mirada en señal de sumisión entonces robó una de las espadas que llevaba Damon en sus caderas y ella contuvo el aliento horrorizada pero otra vez su desconcierto fue mayor porque la bestia no le hizo daño sino que terminó por suicidarse frente a ellos. Damon dio la vuelta quedando de frente a ella como si lo que había pasado tuviera alguna lógica y cuando iba a caminar hacia ella llegaron más criaturas infernales. Damon gruñó con impaciencia. —Sube al auto ahora Ekaterina. Y ella corrió obedeciendo. ¿Por qué habían enviado a estas bestias infernales tras ella? ¿Querían hacerle daño? ¿Dónde estaba su hermana la habían lastimado? Al entrar al auto Ekaterina gritó cuando su puerta volvió a abrirse mostrando a una bestia infernal quién la tomó por las piernas tirando de ellas para sacarla del auto. Ella se aferró al cojín dándole patadas para que la soltará, con un brazo se aferró al cojín mientras que con el otro clavo su bendita navaja en una de las manos peludas y la criatura infernal gruñó pero no la soltó, en su lugar su boca llena de colmillos y dientes grandes la mordió en una pierna descubierta ocasionando que gimiera de dolor. La puerta de atrás del auto se abrió y se volvió a cerrar entonces ella supo que estaba perdida, otra maldita bestia estaba atrás de ella. Entonces la boca de la bestia que la estaba mordiendo se separó de su pierna cuando Damon apareció como su salvador y lo degolló. Lo apartó de ella murmurando una maldición y rápidamente entró al auto entrando por la puerta de piloto. En seguida prendió el auto escapando del lugar. Después de un minuto en silencio Colin, quien también había entrado en el auto por fin habló tratando de apartar la tensión. — ¡Eso estuvo increíble, nunca había enfrentado a una criatura infernal! — ¡¿Acaso has perdido la maldita cabeza?! Colin se encogió en su sitio, ella lo pudo ver por el espejo retrovisor y si no fuese por la gravedad del asunto Ekaterina se hubiera reído, estaba segura que las palabras de Damon no eran dirigidas al muchacho sino para ella así que se aventuró a decir: —Lo siento. — ¡Lo sientes! —Rugió él fuera de sí—. Te arriesgaste con Samael y sus bestias infernales, un acto meramente estúpido debo agregar ¡Y tú solo lo sientes! Maldita sea mujer, estoy tratando de protegerte y tú solo vas directo a la mano de la muerte ¿Buscas matarme? —gruñó una vez más incapaz de drenar su furia. Ekaterina escucho sus vehementes palabras y su respiración se aceleró, parecía preocupado, como si ella realmente fue importante para él. Cerró los ojos saboreando el momento pero pronto reaccionó dándose cuenta de su incensatez. —Fui estúpida, lo sé y lo siento Damon, pero mi hermana me necesita… — ¿Acaso la viste? ¿Félicité estaba con él? —le preguntó con el rostro tan serio como tenso. Ekaterina quedó muda por un momento analizando las preguntas y pronto palideció. —Félicité… ¿Le pasó algo? —le preguntó de vuelta aterrorizada por la probabilidad. El semblante de Damon se relajo más y se limitó a hablar. — ¿Sientes que le pasó algo? — ¿Aparte de estar secuestrada por un hechicero loco? Creo que no —murmuró. —Entonces deberías mantener la calma, si no llegamos a tiempo… Y sus palabras quedaron en el aire ella vio que él cerraba los ojos afligido mientras que apretaba el volante con furia, como si estuviera callando algo que no pudiera arriesgarse a decir. El auto se detuvo y Colin se apresuró a salir dejando a ambos sumidos a un sepulcral silencio. Cobarde. Pensó ella burlona pero pronto borró su sonrisilla porque nada de lo que estaba pasando era divertido. —No vuelvas a hacerlo nunca más. Sin más salió del auto y ella lo siguió, enseguida frunció el ceño al darse cuenta que no estaba en la misma casa donde habían pasado la noche anterior. — ¿Dónde estamos? —Lo importante es que sepas que las cosas se pondrán más difíciles ahora que Samael sabe que estoy ayudándote. Damon se giró a verla antes de ingresar a la casa. Sus ojos brillaron de una extraña manera que casi hizo que diera un paso atrás. —Necesitamos estar bajo perfil Ekaterina y eso consiste en no volver a tu casa ni a los lugares que frecuentas, ni hacer ninguna cosa imprudente y sobre todo, obedecerme mujer. Antes de que ella pudiera responder él la tomó de la mano y se la llevo adentro. Su piel la quemó tan íntimamente que no pudo evitar sonrojarse agradeciendo a Dios que él no la viera. Eso que comenzaba a sentir por Damon la abrumaba, porque ella estaba segura de cuán peligroso podía ser ese hombre. Por eso quería permanecer lejos de él. Ahora, era demasiado tarde.
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