El lugar estaba lleno cada uno tenía su propia computadora en unos momentos el primer examen comenzaría. Leoni trataba de localizar a Carlo con la vista, pero él no se veía por ninguna parte. En realidad, era comprensible podría estar muy adelante o muy atrás había muchos chicos en ese lugar preparándose para el examen. Ella estaba entre dos lugares vacíos, esperaba que su compañero estuviera bien, aun no entendía por qué, pero le preocupaba.
Carlo había respirado profundamente en varias ocasiones para darse valor para entrar. El lugar estaba muy lleno algo que no le ayudaba en nada. Sabia que se le acababa el tiempo. Él dio un último respiro y entro. Paso rápidamente tratando de encontrar un lugar vacío ese era el problema por no ser puntual.
-Carlo por aquí.
Carlo se giro al escuchar la voz que lo llamo. Sabía que era Leoni, pero no lograba verla los nervios lo tenían muy desubicado. De pronto ella lo jalo por la camisa guiándolo a un lugar vacío que se encontraba a un lado de ella.
Leoni observaba a Carlo el no se encontraba nada bien. Su controlado y analítico comportamiento brillaba por su ausencia. Ella se acerco lo mas que pudo a el para susurrarle al oído.
-Oye solo has tu mayor esfuerzo, tu madre ya no rige tu vida, ahora eres un hombre con el control de lo que desees en la mano, deja que todo fluya no analices la situación.
-Jóvenes buenos días, les deseo suerte, pueden comenzar tendrán solo media ora para terminar su examen.
Carlo vio a Leoni ella estaba muy concentrada en la pantalla. Sus palabras habían causado magia total como si de un conjuro se tratara. Ella tenía razón si no pasaba el examen no importaba solo se tenia que rendir cuentas a el mismo.
Leoni salió muy contenta del examen. Este trataba de señalar puntos estratégicos en diferentes situaciones de conflicto eran cosas muy elementales no le parecía que hubiera tenido mayor dificultad. Aun así, se quedó cerca de la puerta observando a Carlo. El no parecía nervioso más bien concentrado.
-Que miras Leoni, no me digas que te gusta nuestro compañero Carlo.
-No digas tonterías Mateo, solo pensaba que todos tenemos puntos débiles.
-Por que lo dices piensas que Carlo les tiene miedo a los exámenes.
-Todo puede suceder en esta vida compañero lo más incoherente puede tener cabida.
-Deja de filosofar tengo hambre vamos a la cafetería.
-De pequeño no te alimentaron lo suficiente siempre tienes hambre.
-Soy un joven en desarrollo debo alimentarme bien para crecer sano y fuerte.
Leoni dejo de discutir Mateo era un niño dentro de un cuerpo de hombre, jamás lo podría hacer cambiar de opinión.
Carlo volvió a dar una ultima checada a sus respuestas pulso el botón para que su examen fuera revisado, volteo a su lado, pero Leoni ya no estaba. Se dirigió a la cafetería sabia que sus compañeros gustaban de reunirse en ese lugar el preferiría el patio, pero la mayoría siempre llevaría la de ganar. El no se había equivocado los cuatro estaban alrededor de una mesa donde tenían un sinfín de chucherías.
-Como están chicos que tal les fue.
Leoni observó a Carlo, él volvía a ser el mismo de siempre, se sentó a un lado de ella tomando su mano, algo que para Leoni fue una descarga eléctrica que la había dejado inmóvil.
-Te debo una compañera gracias a tus consejos me fue muy bien.
Leoni no podía articular palabra solo movió la cabeza afirmativamente sin dejar de ver a Carlo el cual comenzó a platicar con los demás. El corazón de Leoni seguía palpitando aceleradamente ella no entendía que le estaba pasando, pero, aunque no lo deseara admitir era una sensación muy agradable que le recorría de abajo a riba dejándola deseando más contacto.
Leoni se froto la mano donde la había tocado Carlo ella no deseaba depender de nadie emocionalmente, se levanto de la silla y se despidió de los demás deseaba estar sola.
Carlo siguió con la vista a Leoni hasta que ella se perdió de vista. El nunca había tenido que ponerle empeño para conquistar a una chica, pero sabia que si decidía que quería a Leoni en su vida tendría que luchar con los demonios de ella y esa si sería una dura batalla donde tendría que echar mano de toda la artillería al alcance de su mano.
El teléfono de Leoni comenzó a sonar. Ella no tenia muchas ganas de hablar en ese momento paro al ver de quien se trataba decidió tomar la llamada.
-Hola hermano.
-Que te pasa no te están saliendo bien las cosas acuérdate que rendirte no es una opción.
-De eso nada, cada vez estoy mas cerca de la meta no debes de preocuparte por mi hermano.
-Ese es mi trabajo eres mi hermana menor. No me dirás que te pasa.
Leoni no deseaba mentirle a su hermano, pero ni ella entendía que le estaba sucediendo como se lo explicaría a otra persona, sobre todo a Alex ellos jamás habían hablado de esas cosas.
-Acabo de salir de un examen mi cerebro esta agotado eso es todo Alex.
-Jajaja esa es la peor excusa que me has dado en toda tu vida mocosa, espero que no me estés ocultando nada importante, no hay nadie molestándote o sí.
-Si no lo recuerdas se defenderme pobre el que se atreva.
-Esa es mi hermanita tengo que seguir con mi trabajo cuídate te hablo pronto.
Leoni se quedó observando el teléfono como si este pudiera resolver sus problemas internos. Ella no se sentía una chica complicada, pero si las cosas las veía desde otra perspectiva talvez podrían verse de otra manera. Ella desearía poder confiarle a otra persona lo que le estaba sucediendo, pero no era un ser humano que se abriera fácilmente el mantener todo en su interior siempre le había resultado más fácil.
Ese día había finalizado con otro examen el día se podría decirse era el más tranquilo que habían tenido desde que llegaran a la agencia.
Carlo se encontraba en la pista de corredores, pero no veía a Leoni eso no le agradaba temía haber cometido un error al tocar a su compañera algo que en el momento no le pareció algo incorrecto. Pero Leoni no era una chica común eso lo tenía que entender.
Carlo había terminado de correr se sentó un momento para tomar aire observando a su alrededor, todo estaba muy tranquilo. De entre las sombras vio una figura ya conocida era Leoni ella no lo había visto, comenzó a calentar para prepararse para correr. Carlo decidió no hacerle ver que se encontraba ahí lo mas seguro es que ella hubiera llegado tarde para no toparse con él. Carlo se quedó, el lugar era seguro pero esa chica despertaba en el un sentimiento de protección muy fuerte.
Leoni disfrutaba enormemente esos momentos en que podía sacar la tención retenida en el día. La noche estaba muy agradable fresca y sin ruido era tranquilidad pura. Ella termino sintiéndose renovada, pero le había hecho falta la presencia de Carlo, aunque no deseara ese sentimiento no podía evitar el sentirlo.
Carlo observó como Leoni regresaba adentro ahora ya podía el volver a su cuarto sabiendo que ella estaba a salvo y sintiéndose bien.
La semana estaba llegando a su fin. El equipo nueve se sentía optimista con relación a los resultados. Habían hecho su mejor esfuerzo los cinco esperaban quedar entre los elegidos. El hombre que había estado guiándolos en toda la trayectoria tenia una caja en sus manos la cual contenía sobres con los resultados.
-Chicos primero que nada quiero agradecerles a todos ustedes por su cooperación para que esto se completara sin problemas a los que no quedaron en nuestro equipo de trabajo solo les puedo decir que pronto podrán volver a intentarlo. Por otra parte, quiero informarle al equipo nueve que pase a la oficina de gerencia allá se les darán sus resultados.
Los cinco se voltearon a ver entre ellos no entendían que había podido pasar para ser requeridos de manera tan extraña.
-No se preocupen compañeros lo mas seguro es que nos deseen hacer una propuesta creo que nuestro desempeño fue de lo mejor, pero hay que ser sinceros si no hubiéramos formado este equipo tan complementario no lo hubiéramos logrado, creo que juntos formamos algo importante y que les podría ser de gran utilidad.
-Eso espero Carlo porque yo en lo particular tengo todas mis esperanzas puestas en este lugar.
-Dejemos de especular vamos a enterarnos que está pasando de nada nos sirve tratar de adivinar.
La oficina de Gerencia estaba en el último piso del edificio. Los cinco subieron al ascensor ninguno hablaba todos iban metidos en sus pensamientos. Las puertas del ascensor se abrieron de par en par dejando ver un lugar muy espacioso y luminoso. Un hombre detrás de su escritorio se levantó al instante de su silla acercándose a ellos sonriente algo que hizo que mas de uno soltara el aire que venían conteniendo.
-Jóvenes bienvenidos tomen asiento por favor. El equipo nueve ¿es así?