Capítulo 1
El día había llegado, Leoni se sentía entusiasmada, se había preparado a conciencia para la prueba de admisión. Se observó con atención al espejo llevaba su cabello largo trenzado, su atuendo consistía en un pantalón de vestir con una camisa blanca, era requerido que fueran formales. Nunca se había preocupado por el maquillaje sentía que no lo necesitaba, aun así, sus más allegados le decían que tenía una belleza natural, algo que no comprendía, no creía que sus ojos verdes y su cabello rojizo fueran tan únicos, menos las pecas de su nariz que la hacían parecer débil.
Su objetivo era demostrarle a su padre que era fuerte e inteligente para entrar a la agencia de seguridad privada Marlet Net. Él siempre le hizo sentir que una mujer podía aprender a ser fuerte pero que jamás tendría la destreza de un hombre. Ella le demostraría que no solo tenía inteligencia, destreza y rapidez con las armas sino mucho rendimiento físico, algo que había aprendido a las malas. Aún tenía fresca en su memoria los golpes tan fuertes que había aprendido a soportar tanto de su padre como de sus hermanos. Ellos no eran malos la querían mucho, pero tenían que seguir las ordenes de su padre.
Leoni sabía que la vida al lado de sus padres no había sido tan normal. Ella no se sentía triste ahora, pero de pequeña hubiera deseado un poco de cariño. Alex era su hermano mayor, él había sido su único ejemplo de ternura, era con el que tenía un lazo especial. Alex la buscaba después de un día difícil y curaba sus heridas, le decía de lo mucho que lamentaba ser tan brusco con ella. Leoni solo le sonreía asegurándole que no era tan débil, Alex la observaba con una mirada triste que Leoni jamás entendió.
Su padre había sido un gran soldado, pero en una de sus misiones había sido emboscado con su escuadrón. Él había sido el único sobreviviente. Había perdido la movilidad de una de sus piernas, eso lo había dejado frustrado era un hombre muy activo que al ser pensionado antes de tiempo había descargado toda su energía y sus traumas en sus hijos.
Leoni no deseaba seguir recordando, era una pérdida de tiempo, en ese momento tenía que centrarse en su objetivo. Reviso por último su maleta, tendría que pasar una semana en la agencia en ese tiempo, tendrían varias pruebas las cuales arrojaría a los más aptos para el trabajo. Ella lucharía para ser uno de esos triunfadores.
La agencia era una gran oportunidad para aprender y practicar. Ella quería lograr acomodarse en un buen empleo algo que no fuera rutinario. Le gustaban los retos y la agencia era eso. Tener trabajos diferentes en lugares interesantes con personas que necesitaban de su protección, algo que necesitaba de toda su concentración.
Leoni observó su departamento, todo estaba en orden. Si lograba el trabajo en la agencia ya no lo necesitaría. Pero eso no le preocupaba, no le gustaba encariñarse con nada, para ella todo era pasajero, cambiante, era mejor así sin complicaciones de ningún tipo sin apegos a nada.
Tomo el pomo de la puerta cuando su teléfono comenzó a sonar, reviso su reloj de pulsera, tenía tiempo de contestar.
- ¿Sí?
-Supongo que ya vas de salida, tienes todo para el triunfo no dudes de ti Leoni, ya lo tienes en las manos.
-Eso está más que hecho Alex, como va todo contigo.
-Como debe de ir, concéntrate en ti cuídate Leoni nos vemos pronto espero que para entonces ya tengas el trabajo.
-No hay problema hermano lo are…gracias por llamar.
Leoni colgó sonriéndole al teléfono. Su hermano Alex era muy recto y serio se podría decir que jamás mostraba sus sentimientos, pero era el único que de alguna manera seguía preocupándose por ella. No entablaban grandes charlas, pero se decían las palabras exactas para dar a entender lo que querían y eso para ella era suficiente. Su hermano era el único que estaba al tanto de sus cosas y planes. A sus padres los había dejado atrás en cuanto pudo valerse por ella misma, solo se reunían en navidad y eso de manera fugaz.
La agencia era un edificio muy grande, tenía varios pisos. Leoni se acercó a la recepcionista encontrando a una joven muy sonriente. Ella le dijo que los nuevos reclutas estaban en el segundo piso que ahí les darían las indicaciones. Leoni se dirigió al asesor con ella subió un joven que la saludo con un movimiento de cabeza. Leoni le regreso el saludo ofreciéndole la mano diciéndole su nombre, él se la estrecho, haciendo lo mismo.
-Matías ¿Vienes a la competencia?
-Si, supongo que tú también, porque me vez así.
-No, es solo que no he visto muchas chicas que quieran tener un trabajo como este, pero estoy seguro que podrás hacerlo muy bien.
-Eres adivino o algo así.
-De eso nada, pero tu mirada es muy determinante me recuerdas a alguien más.
Leoni ya no hablo las puertas del ascensor se abrieron en ese momento.
Al llegar al segundo piso se dieron cuenta que la competencia iba a estar fuerte. Ahí había muchos jóvenes. Leoni no se preocupaba, con forme pasaran los días muchos de esos chicos se marcharían. Un hombre mayor, pero de aspecto rudo se acercó a ellos entregándoles su guía de actividades con las llaves de su cuarto.
-Bienvenidos chicos, hagan su mejor esfuerzo, sigan al pie de la letra las reglas y los horarios si alguno no llega a tiempo a cualquier prueba, quedara descalificado sin pretextos ¿Les quedo claro?
Todos solo dijeron un si con voz fuerte. El hombre se despidió diciéndoles en donde estaban sus cuartos. Todos tenían que ir a los dormitorios a prepararse para su primera prueba.
El cuarto era muy sencillo; una cama, escritorio con computadora una pequeña lampara y un baño. En la cama muy bien doblado se encontraba un uniforme todo n***o, era muy parecido al que utilizaban los soldados, en un lado de la cama unas botas, las reviso eran de su número. hojeo su guía, tenía una hora para estar en el patio, detrás de la guía venia un mapa del lugar.
Carlo era muy puntual. El patio era enorme, con árboles a los lados tenía pista especial para correr. Eso le agradaba, al comenzar su día le gustaba correr si se organizaba podría hacerlo. Los demás chicos no llegaban, eso le desagradaba.
-Buenas tardes.
Carlo se giró no había detectado a otra persona eso le pareció extraño, se topó con una chica. Ella tenía el mismo uniforme que él, al menos había alguien más que se tomaba con seriedad las cosas.
-Buenas tardes, soy Carlo.
-Leoni.
Carlo sintió la firmeza de su mano al saludarse. Él pudo observar que ella era muy linda a pesar de no llevar ni una gota de maquillaje. las pecas en su nariz le daban un toque de ternura, pero su actitud seria decía otra cosa. Él había trabajado con chicas antes las creía competentes y muy creativas.
Leoni observó el lugar. Se haría un espacio para correr, eso la mantendría relajada y concentrada. La pista era lo suficiente grande para sentirse en libertad.
Los demás comenzaron a llegar, justo a tiempo para comenzar. El instructor les pidió que se pusieran en equipo de cinco. Leoni espero a que los equipos se fueran formando quería estudiarlos un poco antes de decidir con quien trabajar. Suponía que eso sería importante a la hora de competir.
Carlo observó a la chica, ella parecía estar usando su misma táctica de observación antes de elegir un equipo. Aun no se conocían bien entre ellos, pero su forma de pararse y sus movimientos al hablar podían decir mucho de sus personalidades. Algo que Carlo había aprendido en sus años de detective.
Los equipos parecían estar casi listos. Carlo eligió su equipo, pero al parecer la chica había pensado en el mismo. Juntos terminaron por completar el equipo número nueve.
-Bien este será su equipo por todo este tiempo. deberán apoyarse y trabajar por un bien en común. Lo próximo que haremos será ir al campo de tiro. Ahí se prepararán, combatirán cuatro equipos. El equipo que vaya quedando seguirá en el campo. Veamos quienes realmente saben lo que es trabajar en equipo.
Llegando al campo de entrenamiento todos comenzaron a ponerse su overol y cargar sus armas con tinta. Leoni observaba a sus compañeros, al parecer no solo de ella dependería el poder ocupar un lugar. Eso la ponía nerviosa, esperaba no haberse equivocado al catalogarlos.
El equipo número nueve estuvo entre los primeros cuatro equipos en ser escogidos para comenzar la contienda. Carlo se sentía satisfecho, no le agradaba el esperar. Él y sus cuatro compañeros se desearon suerte.
-Hagamos nuestro mejor esfuerzo chicos, recuerden que la unión es el secreto, trabajen como uno mismo.
Leoni trataba de caminar con rapidez siguiendo su instinto. Sabía que sus reflejos tendrían que hacer lo demás. Su estrategia daba resultado. Ella tenía muy buena puntería, su mano no vacilaba al apuntar. Después de diez minutos ya no había contrincantes, en cada vuelta solo se topaba con sus compañeros. De pronto sonó una campaña clara señal del término de contienda.
-Los finalistas de la primera contienda es el equipo número nueve. Entran al campo tres nuevos equipos. Suerte para el equipo nueve.
Carlo observó a sus compañeros. Ellos le regresaron la mirada, era como si el primer triunfo los hubiera unido y no necesitaran palabras para comunicarse.
Leoni se dio cuenta de lo certero que eran sus compañeros. A pesar de acabar de conocerse, trabajaban de una manera muy sincronizada. Eso era una gran ventaja, terminaban rápidamente con los rivales.
Equipo tras equipo caía ante el número nueve. Leoni dejo de preocuparse, algo en cada integrante de su equipo lo hacía especial. Sin duda los cinco quedarían en la final. Era prematuro decirlo, lo sabía, aún faltaban muchas pruebas, pero estaba segura que cada uno de ellos tenía una preparación especial y no era la primera vez que estaban en un tiroteo. Ellos realmente daban la impresión de ser especialistas en la materia.
Carlo llego a su cuarto, deseaba darse una ducha y descansar. La cena seria a las siete. El día había sido largo, su equipo había ganado la primera prueba. Se dejó caer en la cama reviviendo lo vivido ese día. Leoni era todo un enigma para él. Esa chica no actuaba como las demás. No sabía que era, pero algo en ella le atraía, era muy bella pero no era solo eso, sentía que podía confiar en ella de una manera total. Era como trabajar con otro chico, ella sabía lo que se tenía que hacer.
Leoni llego al comedor. La ducha le había ayudado a relajar sus músculos. Observó a su alrededor, tomo una charola y camino por la línea, la comida se veía bien, tomo varias porciones y salió de la fila buscando una banca. Escucho que la llamaban y al girarse hacia la voz se dio cuenta que sus compañeros ocupaban ya una banca. Ella se dirigió hacia ellos.
-Puedes sentarte aquí Leoni.
-Gracias Matías.
-No es por presumir, pero hemos hecho un gran trabajo hoy, brindemos por eso.
Los cinco sonrieron y levantaron sus vasos, no era alcohol, pero igual servía.
-No nos hemos presentado correctamente, yo soy Carlo.
-Leoni.
-Matías.
-Lucas.
-Yo soy Mauricio, pueden decirme Mau, creo que la experiencia de hoy ya los hace mis amigos.
-Espero que sigamos así, somos un gran equipo, por su destreza aseguraría que ya trabajaron en algo parecido.
-Yo estuve unos años en la fuerza aérea, estuve en varios combates. Tú eres bueno para dirigir Carlo, la forma de guiarnos fue de gran ayuda.
-No había trabajado en un equipo tan numeroso, Matías, pero siempre con un compañero. No soy soldado, pero se disparar, estuve unos años como detective en homicidios, creo que todos lo hicimos bien.
-Yo trabaje en inteligencia, me prepare como soldado, pero lo mío eran las computadoras puedo hacer grandes cosas con ellas.
-Eso suena muy interesante, Mau, yo también estuve en el ejercito ¿Qué hay de ti Leoni?
-Tuve entrenamiento militarizado, pero no soy soldado, mi padre si lo era, trabaje un tiempo de guardaespaldas, pero no me agrada tener la misma rutina por mucho tiempo, sé que esta es la mejor agencia, pagan muy bien, deseo quedarme, supongo que todos lo deseamos.
Carlo pudo darse cuenta que a Leoni no le agradaba mucho el hablar de sí misma. Ella perdía su mascara de autocontrol. Él sabía por experiencia que algo desagradable la había marcado en su niñez.
Los cinco terminaron su cena, la charla siguió en compartir estrategias, Leoni fue la primera en despedirse ella no era muy buena socializando o entrando en temas muy personales.
-Leoni yo te acompaño, mi cuarto queda cerca del tuyo, estoy muy cansado.
-Como quieras, no me había dado cuenta que fuéramos vecinos.
Leoni se sentía muy en confianza con Matías. Él era muy agradable y no le hacía preguntas incomodas, era como hablar con uno de sus hermanos, entre ellos nunca mencionaban nada fuera de lo normalmente establecido, cada uno respetaba la privacidad de los demás.
Carlo se quedó viendo a Leoni y Matías alejarse. No entendía por qué, pero no le agrado verlos juntos, algo en su interior había cambiado cuando había visto a Leoni por vez primera, aun no sabía que era, pero ella lograba despertar algo antes muy dormido dentro de él.
-Supongo que tu trabajo era muy interesante Carlo porque lo dejaste.
Carlo trato de concentrarse en la pregunta, Leoni seguía en su pensamiento.
-Bueno tiene su interés, pero hay demasiadas cosas que no puedes controlar y que te hacen plantearte qué sentido tiene seguir en ese lugar.
-En serio ¿Como qué? No crees que puedas arrepentirte después de esta decisión.
- Uno atrapa a los malos, Lucas, pero no puedes darles su merecido, a la mayoría los sueltan como si nada, eso es muy frustrante. Se tarda meses en conseguir pruebas, pero a fin de cuentas siempre las influencias mandan.
-Puedo imaginármelo, mi padre era policía, en mi opinión uno de los mejores. Siempre hacia lo correcto. Un día le toco estar en una balacera. Unos tipos habían asaltado un banco, él se enfrentó a ellos recupero lo robado, pero salió muy mal herido y murió. Se supone que tenían a los culpables, pero después de un tiempo los dejaron en libertad, sin darnos una explicación creíble, eso fue muy desagradable jamás sentí tanta frustración. Mi padre era de esos seres que aun creía en hacer las cosas bien, pero eso a nadie le importo.
Carlo podía ver que a Lucas aun le afectaba lo de su padre, era algo que dejaba una huella para siempre. Él había luchado años por dar justicia a personas como el padre de Lucas, pero era una lucha que no prosperaba la mayoría del tiempo.
-Cosas como esas me hicieron cambiar de rumbo, amigo, quédate con la satisfacción de haber tenido un gran hombre en tu vida, eso nadie te lo puede quitar.
-Chicos no sigamos con cosas tan tristes y desalentadoras, estamos peleando por un lugar aquí, y no es por hacerme el importante, pero vamos muy bien, hagamos otro brindis, es hora de ir a descansar mañana nos esperan nuevos retos.
Lucas, Carlo y Mau brindaron por el propósito de seguir en primer lugar, después de palmearse la espalda unos a otros cada uno tomo su camino hacia su habitación.
Leoni miraba el techo de su cuarto no podía dormir. El día había estado lleno de mucha emoción y adrenalina, se sentía muy inquieta. Respiro profundamente, hecho las mantas a un lado, sabía lo que podría ayudarla. Se puso su ropa deportiva y se dirigió a la pista de corredores.
Carlo estaba calentando, nada mejor que una buena trotada para antes de dormir. Se sentía satisfecho con lo hecho ese día, pero sabía que solo era el comienzo, todos tendrían que esforzarse.
-Hola Carlo, tú tampoco puedes dormir.
Carlo se sobresaltó un poco, no esperaba ver a nadie a esa hora, se giró topándose con Leoni que comenzaba a calentar.
-Es una costumbre que tengo muy arraigada, el correr antes de dormir, pensé que ya estarías descansando.
-Lo intente, pero me sentía muy ansiosa.
-Demasiada emoción para un día.
-Supongo que sí.
-Es agradable el tener compañía para variar, corremos juntos.
-Si puedes seguirme el paso.
-Ya veremos quien sigue a quien.
Los dos comenzaron trotando. Carlo se sentía muy bien al lado de Leoni, había tenido novias en el pasado, pero ninguna que le gustara hacer ejercicio, menos correr.
Leoni era su compañera, pero siempre que la tenía cerca era una sensación muy agradable, ella realmente le gustaba, era una de esas casualidades en las que una persona te agrada sin siquiera conocerla, era un clic instantáneo, algo que jamás le había sucedido.
Después de una hora, Leoni sentía que toda su incomodidad había pasado, sentía lo relajado de sus músculos, era una sensación muy grata, respiro con satisfacción.
-Mucho mejor verdad.
-Si, el ejercicio hace magia en el estado de animo.
-Lo sé, cuando trabajaba era muy común llegar a casa muy tenso, pero solo después de correr podía dormir.
-Tenías un trabajo muy duro ¿No?
-Tenía sus partes buenas como todo, pero normalmente la frustración era muy fuerte y tú ¿qué me dices guarda espaldas?
-Demasiada rutina, es poca la acción que se tiene, se gana bien, pero lo mismo cada día es muy frustrante.
-Pues aquí tendremos mucha acción si nos quedamos. Un amigo trabaja en la agencia, viaja mucho, no puede contar las aventuras que vive, pero me dijo que era justo lo que necesitaba para olvidarme del trabajo anterior.
-Si, yo también he escuchado algunas cosas, el no permanecer en el mismo lugar es lo que me convenció.
-Y tu familia que opina de lo que haces, no se preocupan por que una chica este rodeada de hombres todo el tiempo.
-Ellos no se meten en mi vida, además tengo cuatro hermanos, no veo la diferencia.
Carlo sabía que había tocado una fibra sensible de Leoni, las primeras palabras las había dicho con un dejo de decepción.
-Eso lo explica todo, tus hermanos debieron de enseñarte a defenderte.
Leoni se tomó su tiempo en responder, levanto su rostro y lo observó a los ojos. Carlos noto su cambio de actitud.
-En realidad fue mi padre, pero no es algo de lo que desee hablar, creo que ya es hora de descansar no lo crees.
-Tienes razón, mañana será otro día importante, vamos te acompaño.
-No debes de preocuparte por mí Carlo, se cuidar de mi misma.
-De eso estoy seguro, en realidad lo hago por mí, está muy solitario por aquí, me defenderías ¿verdad compañera?
Leoni primero se giró a verlo desconcertada, pero después callo en la cuenta de que era una broma, esto la tomo por sorpresa haciéndola sonreír.
-Puede estar seguro de que llegara a salvo compañero.
Carlo sonrió, había sido una broma tonta, pero Leoni se había relajado de nuevo. Era todo un privilegio el verla sonreír, su rostro se sonrojaba haciendo que sus ojos verdes brillaran como dos estrellas, sus pecas la hacían ver como una niña traviesa era realmente adorable.